{"id":1637,"date":"2020-08-01T09:19:50","date_gmt":"2020-08-01T09:19:50","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/?p=1637"},"modified":"2020-08-01T09:19:50","modified_gmt":"2020-08-01T09:19:50","slug":"gente-rota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/2020\/08\/01\/gente-rota\/","title":{"rendered":"GENTE ROTA"},"content":{"rendered":"\n<p>Leer\u00a0<strong><em>Tiempo muerto<\/em><\/strong>\u00a0(2017), novela corta de\u00a0<strong>Margarita Garc\u00eda Robayo<\/strong>, resulta inc\u00f3modo y aun as\u00ed engancha, interesa, vincula, inspira: Presenciamos la imagen congelada del desmoronamiento de un matrimonio y percibimos las manchas de una di\u00e1spora (latinos en EEUU). Irreversibles. La familia con la que lidiamos en la lectura, est\u00e1 compuesta por Luc\u00eda, su esposo Pablo, y los 2 hijos comunes, mellizos, Rosa y Tom\u00e1s. Su residencia habitual es New Haven, un espacio en el que, en la percepci\u00f3n de Luc\u00eda, uno puede convertirse en \u201cun punto indistinto en el paisaje frondoso y civilizado\u201d a poco que se descuide. Un lugar donde mezclarse significa \u201cdesaparecer\u201d, algo que -y este es un centro existencial de la protagonista- a ella no le importa; New Haven es un h\u00e1bitat donde cada cual est\u00e1 \u201ca lo suyo\u201d (p. 110) donde no hay nada \u201c<em>roto<\/em>\u00a0ni\u00a0<em>virulento<\/em>\u201d (p. 111) como en Colombia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery alignright columns-1 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"456\" height=\"81\" src=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2020\/08\/Bildschirmfoto-2020-08-01-um-11.12.18.png\" alt=\"\" data-id=\"1651\" data-full-url=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2020\/08\/Bildschirmfoto-2020-08-01-um-11.12.18.png\" data-link=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/?attachment_id=1651\" class=\"wp-image-1651\" srcset=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2020\/08\/Bildschirmfoto-2020-08-01-um-11.12.18.png 456w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2020\/08\/Bildschirmfoto-2020-08-01-um-11.12.18-300x53.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 456px) 100vw, 456px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>ELLA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Luc\u00eda experimenta su existencia situada en un hueco, un espacio vital donde se deja llevar por inercia, por ejemplo, al asumir que \u201c[S]u vida estaba llena de cenas importantes que no serv\u00edan para nada\u201d (p. 146). La protagonista vive a rega\u00f1adientes consigo misma, es m\u00e1s, parece que todo lo hace contra su voluntad, pero lo hace: escribir art\u00edculos para la revista&nbsp;<em>Elle,<\/em>&nbsp;comer, abrazar fuerte a sus hijos, emborracharse, meterse en el agua del mar hasta casi perder la conciencia. Y, sobre todo, pensar. Su vida se asemeja a un gru\u00f1ido an\u00edmico y mental.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, con su pareja no act\u00faa, pues ni ella ni su esposo mueven ficha para cambiar algo de su descalabrado matrimonio: est\u00e1n asentados en un \u201ctiempo muerto que ninguno se ha dignado a remover\u201d (p 54). Las \u00fanicas escenas de sosiego y silencio, que contrastan con la mayor\u00eda de situaciones donde se plasman retazos de vidas\u00a0rotas, son aquellas en las que Luc\u00eda contempla el mar, abrazada a sus hijos: con ellos dos a sus costados se levanta y se cierra el tel\u00f3n. De ah\u00ed que podamos afirmar que ese \u201ctiempo muerto\u201d de la protagonista que se nos ofrece en la lectura se enmarca en un fragmento de espacio temporal an\u00edmico ubicado en la Tierra al borde de un mar. Aunque en realidad, Luc\u00eda no reside en ning\u00fan lugar identificable geogr\u00e1ficamente, ni es su deseo arraigarse a ning\u00fan sitio concreto. Solo se pertenece a s\u00ed misma en su vac\u00edo de relaci\u00f3n vinculante con el mundo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2020\/08\/Bildschirmfoto-2020-08-01-um-11.14.50.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1652\" width=\"503\" height=\"80\" srcset=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2020\/08\/Bildschirmfoto-2020-08-01-um-11.14.50.png 802w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2020\/08\/Bildschirmfoto-2020-08-01-um-11.14.50-300x48.png 300w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2020\/08\/Bildschirmfoto-2020-08-01-um-11.14.50-768x123.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 503px) 100vw, 503px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>\u00c9L<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pablo, su esposo, colombiano, es un individuo destartalado. Una ruina de s\u00ed mismo. Trabaja como profesor en una secundaria que \u201cpretend\u00eda favorecer a la comunidad hispana. Todos los chicos hablaban espa\u00f1ol. Ingl\u00e9s tambi\u00e9n. Pero mal. Ambos idiomas terriblemente mal\u201d (p. 31). Marido, padre, profesor, amante convulsivo de vecinas, drogadicto, alcoh\u00f3lico. La afirmaci\u00f3n del m\u00e9dico de confianza de la familia lo retrata: un \u201cfiestero de puta madre\u201d (p. 16).<\/p>\n\n\n\n<p>Pablo, en un rinc\u00f3n apartado de su escasa voluntad, pretende buscar sus ra\u00edces volviendo a su patria mental, atrap\u00e1ndola con las palabras metidas en una novela. Reconoce que su deseo es dejar las clases y dedicarse solo a escribir, pero en el trazo vital que abarca la novela este personaje tambi\u00e9n se encuentra en un punto muerto: ni avanza ni retrocede. Vive al lado de s\u00ed mismo, encenagado, \u201cllevaba cerca de un a\u00f1o escribiendo una novela sobre una isla colombiana donde hab\u00eda vivido parte de su infancia\u201d (p. 14). \u00c9l, al contrario de su esposa, s\u00ed que se siente arraigado a Colombia \u2013\u201cpatria lejana\u201d (p. 43) y aguanta \u2013\u201csobrevive\u201d- en los EEUU. Vive -transita- por la vida familiar con un desinter\u00e9s pasmoso por sus hijos, por su mujer, quien pone a los peque\u00f1os como parapeto entre ambos qued\u00e1ndose ella con la mayor parte de sus vidas. Los consejos de Luc\u00eda o no llegan a Pablo o le sobrepasan. Desea crearse un destino de escritor, pero no hace nada fundamental para llevarlo a cabo. Su t\u00eda Lety -mujer hacendosa, empresaria, pragm\u00e1tica, con un hobby que la arraiga al mundo: el bingo-, le comenta lac\u00f3nica despu\u00e9s de leer el manuscrito de su novela: \u201c\u00bfT\u00fa quieres volver, Pablito? \u00bfEs eso lo que te pasa?\u201d (p. 53). La novela es el hilo que le une a sus ra\u00edces pues seg\u00fan \u00e9l \u201cun hombre sin ra\u00edces es un hombre muerto\u201d (p. 41). La visi\u00f3n de su Colombia, la de su infancia es a todas luces lo que lo mantiene a flote, le facilita la supervivencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LOS HIJOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Han nacido en Estados Unidos. Hablan indiferentemente espa\u00f1ol e ingl\u00e9s, son \u201cbellos, avispados y extra\u00f1os\u201d (p. 29). Rosa se sorprende de que haya venezolanos en Miami y le pregunta a su madre por qu\u00e9 no viven en Venezuela. Cuesti\u00f3n cuya respuesta queda en el aire y hace pensar en su propia familia migrante en EEUU.&nbsp; En ning\u00fan pasaje de la novela se ofrece etiqueta alguna a esta familia: ni colombiana ni estadounidense. Est\u00e1n los cuatro en&nbsp;<em>Tiempo muerto<\/em>. En un limbo de identidades nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e1s revela una facilidad exuberante por retener palabras inusuales:&nbsp;<em>pterod\u00e1ctilo, guayaba, shitty place<\/em>&nbsp;(p. 76). Como la propia voz narrativa cuando emplea -siempre en el contexto argumental de Luc\u00eda- t\u00e9rminos inusitados del tipo: voces r\u00edspidas (p. 9), para referirse al sonido de la lengua rusa; \u00e1cido muri\u00e1tico; o el neologismo \u201cproxemia\u201d, refiri\u00e9ndose a la mirada de Luc\u00eda sobre la gestualidad de Cindy, la ni\u00f1era: \u201csu sentido de la proxemia era la de un perro faldero\u201d (p. 12). Luc\u00eda necesita distancia. La importancia que para ella tiene la expresi\u00f3n verbal de sus hijos se refleja no solo en sus quejas cuando dice que resulta trabajoso que los ni\u00f1os construyan frases largas (p. 29). Tambi\u00e9n en sus conversaciones es obvio que fomenta la capacidad imaginativa de su hijo var\u00f3n. Este se inventa historias y \u201csabe palabras. Es un peque\u00f1o adulto. Y es tan parecido a ella\u201d. En cuanto a su hija, m\u00e1s interesada por el deporte y los deportistas, Luc\u00eda se alegra de que Rosa haya incubado una \u201crebeld\u00eda fabulosa\u201d. Sin embargo, hay algo que diferencia fundamentalmente a las generaciones: Si sus hijos asumen la lengua inglesa como algo natural, propio, ella, la madre, se excluye conscientemente en el \u00e1mbito de esa lengua, no porque no la domine, sino porque no forma parte intr\u00ednseca de su estar en el mundo. Cuando ella se dirige a un fan de su hija (se trata de un tal David Rodr\u00edguez, \u201ctercera generaci\u00f3n de dominicanos en Estados Unidos\u201d) y le pregunta si se tomar\u00eda una foto con ellas (Luc\u00eda y su hija), piensa que el joven nieto de dominicanos no habla \u201cni gota de espa\u00f1ol\u201d. Cuando le repite la misma pregunta en ingl\u00e9s, \u201cse excluye, dice \u201cthe girl\u201d, refiri\u00e9ndose ya solo a su hija, la llama \u201cthe girl\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 hace eso?\u201d (p. 61). \u00bfEs una inercia no querer involucrarse en la lengua inglesa? Creo que no. Creo que es consciente de que ella no cuaja en el mundo anglosaj\u00f3n. Luc\u00eda pertenece a sus palabras: Su v\u00ednculo a la lengua, a su lengua materna, que es el espa\u00f1ol, es su patria, que es eso \u201cque se muda contigo\u201d (p. 113).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se traslada con uno mismo el sabor primigenio, el que se lleva consigo desde la infancia. Cuando cocina comida \u201ccal\u00f3rica y grasienta\u201d, pasando por alto dietas y curas de salud, todos comen en abundancia y disfrutan: \u201cEs el d\u00eda que se siente m\u00e1s querida. Es el d\u00eda que se siente su madre y su abuela\u201d (p. 65). Palabras originales (del origen hispanohablante), comida primitiva (de los or\u00edgenes de aquellos pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica por donde pasaron sus padres) son sus herramientas sensitivas de ubicaci\u00f3n terrestre. El resto en su vida es par\u00e1lisis. Y contemplaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2020\/08\/20171029_141401-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1641\" srcset=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2020\/08\/20171029_141401-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2020\/08\/20171029_141401-300x169.jpg 300w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2020\/08\/20171029_141401-768x432.jpg 768w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2020\/08\/20171029_141401-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2020\/08\/20171029_141401-2048x1152.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>EL HORIZONTE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando al final de la historia se encuentra de nuevo sola con sus hijos en una playa mirando hacia el horizonte se adue\u00f1a de ese peque\u00f1o espacio de arena h\u00fameda que ocupan. Y \u00bfqu\u00e9 es lo que hace? Respirar. Su \u00fanica forma de arraigarse. El aire del arraigo. Pide a sus hijos que respiren tambi\u00e9n en cuatro tiempos, para elevar sus pulsaciones, y porque quiere \u201climpiarlos, llenarlos de ox\u00edgeno, preservar sus corazones.\u201d Pero ellos se niegan y se alejan. La siguiente actividad de los mellizos es el negocio insertado en el juego -la ilusi\u00f3n- infantil. Rosa, que es quien m\u00e1s se afianza en la tierra agarra una caracucha (flor ornamental) y se la ofrece a Tom\u00e1s, su hermano, por siete d\u00f3lares. Este hace el gesto de sacar dinero del bolsillo y le reta: \u201cTengo cinco\u201d. Est\u00e1n anclados en el terreno que pisan.<\/p>\n\n\n\n<p>Luc\u00eda representa a\u00fan y todav\u00eda la pertenencia a su pasado, porque ante esta \u00faltim\u00edsima escena de la novela \u201cPiensa en la ambici\u00f3n in\u00fatil de fijar momentos\u201d, es decir, acumular experiencia, hacerla consciente all\u00e1 donde se encuentre. Por el contrario, sus hijos, ya est\u00e1n instalados en otra esfera: la m\u00e1s pragm\u00e1tica del presente. All\u00e1 donde est\u00e9n, act\u00faan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Luc\u00eda es necesario \u201caprender a orientarse\u201d, parece que eso es lo que importa. En esta novela corta del desarraigo, la orientaci\u00f3n de la mirada de la protagonista es literalmente el horizonte, una l\u00ednea inexistente que divide dos elementos coexistentes en un mismo espacio: La esencia del migrante. Esa persona que se ha movido, ha salido de su hueco y co-existe.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Jes\u00fas Beltr\u00e1n Brotons<\/p>\n\n\n\n<p>(Este art\u00edculo se public\u00f3 por primera vez en la revista online <a href=\"http:\/\/www.culturalresuena.es\/2019\/12\/gente-rota\/\">CULTURAL<\/a> RESUENA, en diciembre de 2019) <\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer\u00a0Tiempo muerto\u00a0(2017), novela corta de\u00a0Margarita Garc\u00eda Robayo, resulta inc\u00f3modo y aun as\u00ed engancha, interesa, vincula, inspira: Presenciamos la imagen congelada del desmoronamiento de un matrimonio y percibimos las manchas de una di\u00e1spora (latinos en EEUU). Irreversibles. 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