{"id":2013,"date":"2021-01-16T07:48:41","date_gmt":"2021-01-16T07:48:41","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/?p=2013"},"modified":"2021-01-16T07:48:41","modified_gmt":"2021-01-16T07:48:41","slug":"iii-huecos-en-literatura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/2021\/01\/16\/iii-huecos-en-literatura\/","title":{"rendered":"III HUECOS EN LITERATURA"},"content":{"rendered":"\n<p>El detonante que me impuls\u00f3 a escribir esta serie de entradas sobre el sustantivo espa\u00f1ol&nbsp;<strong>HUECO<\/strong>, su presencia en el espacio p\u00fablico (v\u00e9ase la entrada del s\u00e1bado pasado II HUECOS) y en la literatura, fue el del <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>HUECO DE UNA ESCALERA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En las primeras p\u00e1ginas de la novela de Antonio Soler titulada&nbsp;<em>Ap\u00f3stoles y asesinos<\/em>, publicada en 2016, nos adentramos en la vida privada del protagonista, Salvador Segu\u00ed i Rubinat, conocido anarquista catal\u00e1n a principios del siglo XX. El Noi del Sucre vive en Barcelona con Teresa, su pareja que est\u00e1 encinta. Digamos que pasamos sus \u00faltimas horas dom\u00e9sticas con ambos. La perspectiva de narraci\u00f3n se va alternando entre el mundo interior de \u00e9l -lo que ve, lo que piensa y siente- y el de ella. Han pasado una noche de insomnio, pero sin comunic\u00e1rselo el uno al otro:&nbsp;<em>\u00c9l cre\u00eda que ella dorm\u00eda, y a ratos, ella pensaba lo mismo<\/em>. Despu\u00e9s de levantarse tampoco comparten de forma expl\u00edcita el malestar que embarga a ambos:&nbsp;<em>\u2026 esa ma\u00f1ana se levant\u00f3 fingiendo encontrarse bien, de buen humor. \u2026 Ella no fingi\u00f3 nada.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Despu\u00e9s del mediod\u00eda \u00e9l sale de la casa. Su salida est\u00e1 plasmada desde la percepci\u00f3n de Teresa. Ella pre-siente el peligro al que est\u00e1 expuesto su compa\u00f1ero. Ya le hab\u00eda pedido que exigiese protecci\u00f3n o se quedara en casa, lo que \u00e9l hab\u00eda rechazado.&nbsp;<strong><em>Sabemos<\/em><\/strong>&nbsp;\u2013 y esta es para un estudio narratol\u00f3gico la valiosa primera palabra de la novela \u2013 que ese mismo d\u00eda el Noi fue asesinado en la calle.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, m\u00e1s ac\u00e1 de los hechos reales conocidos (<em>Sabemos<\/em>), en este texto de Antonio Soler se crea un universo de ficci\u00f3n en el que las miradas (<em>Lo vio calarse \u2026. y mirarse \u2026<\/em>) y los ruidos (<em>oy\u00f3 la puerta \u2026 la voz \u2026<\/em>) son elementos esenciales de la dramaturgia y acompa\u00f1an como una orquesta la cruel separaci\u00f3n definitiva de una pareja. Nuestra palabra del mes, <strong>HUECO<\/strong>, adquiere en este escenario un sentido musical in-audito:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em><span class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\">Lo vio calarse la gorra y mirarse de reojo en el espejo del perchero. Desde la cocina oy\u00f3 la puerta que se cerraba y la voz de Segu\u00ed hablando con Perones,&nbsp;alej\u00e1ndose por el hueco de la escalera.Teresita siempre lo llam\u00f3 por el apellido. Nunca por su nombre de pila y menos a\u00fan por el apodo con el que todos lo conoc\u00edan. El Noi del Sucre, o, simplemente, el Noi.<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Antonio Soler:&nbsp;<em>Ap\u00f3stoles y asesinos<\/em>&nbsp;(2016)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Existen en la literatura escenas de un calado muy distinto en cuanto a la tensi\u00f3n emocional y los efectos que se crean a partir del hueco. Por ejemplo, el de este <strong>marco de una puerta <\/strong>que encuadra la proyecci\u00f3n de los&nbsp;<em>augustos&nbsp;<\/em>sentimientos del protagonista en la novela de <strong>Miguel de Unamuno&nbsp;<em>Niebla<\/em><\/strong>. Un hueco habitado, como en una pintura imaginada:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Son\u00f3 el timbre de la puerta.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2013\u2013\u00a1Ella! \u2013\u2013exclam\u00f3 con misteriosa voz el t\u00edo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Augusto sinti\u00f3 una oleada de fuego subirle del suelo hasta perderse, pasando por su cabeza, en lo alto, encima de \u00e9l. Y empez\u00f3 el coraz\u00f3n a martillarle el pecho.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Se oy\u00f3 abrir la puerta, y ruido de unos pasos r\u00e1pidos e iguales, r\u00edtmicos. Y Augusto, sin saber c\u00f3mo, sinti\u00f3 que la calma volv\u00eda a reinar en \u00e9l.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2013\u2013Voy a llamarla \u2013\u2013dijo don Ferm\u00edn haciendo conato de levantarse.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2013\u2013\u00a1No, de ning\u00fan modo! \u2013\u2013exclam\u00f3 do\u00f1a Ermelinda, y llam\u00f3.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y luego a la criada, al presentarse:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2013\u2013\u00a1Di a la se\u00f1orita Eugenia que venga!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Se sigui\u00f3 un silencio. Los tres, como en complicidad, callaban. Y Augusto se dec\u00eda: \u00ab\u00bfPodr\u00e9 resistirlo?, \u00bfno me pondr\u00e9 rojo como una amapola o blanco cual un lirio cuando sus&nbsp;ojos&nbsp;llenen el hueco de esa puerta?, \u00bfno esta\u00adllar\u00e1 mi coraz\u00f3n?\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Miguel de Unamuno,&nbsp;<em>Niebla<\/em>&nbsp;(1914)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>U otros huecos desprovistos de sus l\u00edmites naturales, que por lo tanto son verdaderos huecos hu\u00e9rfanos:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em><span class=\"has-inline-color has-vivid-purple-color\">Nat se asoma por los huecos de las ventanas \u2014los marcos arrancados, sin cristales\u2014 al interior lleno de basura y de moscas. Entra, aun sabiendo que no hay nada que ver \u2014nada bueno\u2014, y all\u00ed, entre esos muros en los que el aire se espesa, le sobreviene una certeza insoportable.<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Sara Mesa:&nbsp;<em>Un amor<\/em>&nbsp;(2020)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n encontramos huecos sostenibles, reciclados:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em><span class=\"has-inline-color has-vivid-green-cyan-color\">\u2014Adem\u00e1s \u2014dijo el Coronel mientras Yago lo instalaba cerca de la chimenea. A pesar del gran calor, siempre se hac\u00eda llevar all\u00ed, despu\u00e9s de la cena. En lugar de fuego, Magdalena pon\u00eda una gran maceta de lilas en el hueco de la chimenea. La naciente primavera a\u00fan no hab\u00eda desprendido de las paredes una imaginaria corteza helada\u2014, trae un Marie Brizard para la se\u00f1orita Eva.<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Ana Mar\u00eda Matute:&nbsp;<em>Demonios familiares<\/em>&nbsp;(2014)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/01\/CHIMENEA-.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2016\" width=\"403\" height=\"269\" srcset=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/01\/CHIMENEA-.jpg 830w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/01\/CHIMENEA--300x200.jpg 300w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/01\/CHIMENEA--768x513.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 403px) 100vw, 403px\" \/><figcaption><a href=\"https:\/\/www.unoeditorial.com\/portfolio\/agua-y-arena-experiencias-de-dolor-con-humor\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">\u00a9 Teresa Beltr\u00e1n Brotons<\/a><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>y otros mucho m\u00e1s \u00edntimos:&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em><span class=\"has-inline-color has-pale-pink-color\">\u2026 intuye muy pr\u00f3ximo el fin de la abuela y le impresiona bastante su rostro decr\u00e9pito en el hueco de la almohada, no puede evitar un vago sentimiento de plenitud, una s\u00fabita conciencia de futuro \u2026<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Juan Mars\u00e9:&nbsp;<em>Rabos de lagartija<\/em>&nbsp;(2000<\/strong>)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ponerle nombre a un hueco<\/strong>&nbsp;es una rara invenci\u00f3n que ilustra y da categor\u00eda al espacio. Es lo que vemos en una bodega-cueva en la novela de P\u00edo Baroja&nbsp;<em>El \u00e1rbol de la ciencia<\/em>:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Al final de septiembre, unos d\u00edas antes de la vendimia, la patrona le dijo a Andr\u00e9s:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfUsted no ha visto nuestra bodega? \u2014No.&nbsp;<\/em><em>&nbsp;[\u2026]&nbsp;<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Ahora, si no tiene usted miedo, bajaremos a la cueva antigua \u2014dijo Dorotea.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Miedo, \u00bfde qu\u00e9? \u2014\u00a1Ah! Es una cueva donde hay duendes, seg\u00fan dicen.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Entonces hay que ir a saludarlos.&nbsp;<\/em><em>[\u2026]<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Se explicaba que la fantas\u00eda de la gente hubiese transformado en duendes aquellas \u00e1nforas vinarias, de las cuales, las ventrudas y abultadas tinajas tobose\u00f1as, parec\u00edan enanos; y las altas y airosas fabricadas en Colmenar ten\u00edan aire de gigantes. Todav\u00eda en el fondo se abr\u00eda un anchur\u00f3n con doce grandes tinajones. Este hueco se llamaba la Sala de los Ap\u00f3stoles.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>P\u00edo Baroja:&nbsp;<em>El \u00e1rbol de la ciencia<\/em>&nbsp;(1911)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Reconozco que hasta estos d\u00edas en que reflexiono sobre el sustantivo \u201chueco\u201d, esta palabra no me hab\u00eda llamado especialmente la atenci\u00f3n, a excepci\u00f3n de <em>Baul\u00fccke,&nbsp;<\/em>solar o parque infantil, que mencion\u00e9 el s\u00e1bado pasado, un hueco urbano que me impresion\u00f3 cuando llegu\u00e9 a Berl\u00edn reci\u00e9n ca\u00eddo el muro. Los huecos en general, me hab\u00edan pasado desapercibidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero al releer la novela&nbsp;<strong><em>Un viejo que le\u00eda novelas de amor<\/em>, de Luis Sep\u00falveda<\/strong>, un hueco especial consigui\u00f3 arrancar alguna sonrisa. Quien haya caminado por un lodazal o haya tenido que empujar el kayak por un riachuelo fangoso en la vecina Polonia, conocer\u00e1 esta sensaci\u00f3n de perder el calzado hundido para siempre en la tierra. Aqu\u00ed les dejo con la \u00faltima cita de esta semana, hasta el pr\u00f3ximo s\u00e1bado, en que rastrearemos otros tipos de huecos.<\/p>\n\n\n\n<p><em><span class=\"has-inline-color has-luminous-vivid-amber-color\">A las cinco horas de caminata hab\u00edan avanza\u00addo algo m\u00e1s de un kil\u00f3metro. La marcha se in\u00adterrumpi\u00f3 repetidamente por causa de las botas del gordo. Cada cierto tiempo, hund\u00eda los pies en el lodazal burbujeante y parec\u00eda que el fango se tra\u00adgara aquel cuerpo obeso. Enseguida ven\u00eda la lucha por sacar los pies movi\u00e9ndose con tal torpeza que s\u00f3lo lograba hundirse m\u00e1s.&nbsp;[\u2026]&nbsp;De pronto, el gordo perdi\u00f3 una de las botas. El pie libre apareci\u00f3 blanco y liviano, pero, para conservar el equilibrio, lo hundi\u00f3 de inmediato junto al hueco donde hab\u00eda desaparecido la bota.<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Luis Sep\u00falveda:&nbsp;<em>Un viejo que le\u00eda novelas de amor<\/em>&nbsp;(1989)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/01\/Feuerkogl-Austria.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2017\" srcset=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/01\/Feuerkogl-Austria.jpeg 1024w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/01\/Feuerkogl-Austria-300x300.jpeg 300w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/01\/Feuerkogl-Austria-150x150.jpeg 150w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/01\/Feuerkogl-Austria-768x768.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Feuerkogl, Austria  \u00a9 Ines Mahler, Kreuzlingen<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El detonante que me impuls\u00f3 a escribir esta serie de entradas sobre el sustantivo espa\u00f1ol&nbsp;HUECO, su presencia en el espacio p\u00fablico (v\u00e9ase la entrada del s\u00e1bado pasado II HUECOS) y en la literatura, fue el del HUECO DE UNA ESCALERA En las primeras p\u00e1ginas de la novela de Antonio Soler titulada&nbsp;Ap\u00f3stoles y asesinos, publicada en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":74,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9,17719,18055,17905],"tags":[18063],"class_list":["post-2013","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-allgemein","category-comentar","category-explicar","category-leer","tag-mas-que-palabras"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2013","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/users\/74"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2013"}],"version-history":[{"count":23,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2013\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2048,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2013\/revisions\/2048"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2013"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2013"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2013"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}