{"id":2096,"date":"2021-02-06T07:26:34","date_gmt":"2021-02-06T07:26:34","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/?p=2096"},"modified":"2021-02-19T19:56:36","modified_gmt":"2021-02-19T19:56:36","slug":"bibliografia-de-iban-zaldua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/2021\/02\/06\/bibliografia-de-iban-zaldua\/","title":{"rendered":"BIBLIOGRAF\u00cdA, de IBAN  ZALDUA"},"content":{"rendered":"\n<p>La lectura del relato de <strong>Iban Zaldua<\/strong> titulado<strong>&nbsp;<em>Bibliograf\u00eda<\/em><\/strong>, resulta&nbsp;intrincada a primera vista, aunque les aseguro que merece la pena ser le\u00eddo&nbsp;con detenimiento una, dos, incluso tres veces. \u00bfDisponemos de tiempo? Son 958 palabras.&nbsp;Vamos all\u00e1: <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/02\/Zaldua-2-scaled-e1612260813610-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2111\" width=\"404\" height=\"303\" srcset=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/02\/Zaldua-2-scaled-e1612260813610-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/02\/Zaldua-2-scaled-e1612260813610-300x225.jpg 300w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/02\/Zaldua-2-scaled-e1612260813610-768x576.jpg 768w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/02\/Zaldua-2-scaled-e1612260813610-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/02\/Zaldua-2-scaled-e1612260813610-2048x1536.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 404px) 100vw, 404px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p>El&nbsp;presunto terrorista&nbsp;detenido antes de ayer est\u00e1 en medio de la habitaci\u00f3n, sentado en una silla inc\u00f3moda, atado de pies y manos. Empapado en sudor fr\u00edo. Alza la vista y se atreve a mirar hacia donde est\u00e1 el polic\u00eda que le ha torturado apenas hace una hora. El polic\u00eda lleva la cara cubierta con un pasamonta\u00f1as, y&nbsp;est\u00e1 leyendo un libro. No parece haberse dado cuenta de que el preso se ha despertado, y ni siquiera se ha movido. El presunto terrorista se ha quedado helado al reconocer&nbsp;el libro que el polic\u00eda tiene entre sus manos: la misma cubierta color gris perla, la misma ilustraci\u00f3n, el mismo t\u00edtulo, el mismo autor. El presunto terrorista tambi\u00e9n ha le\u00eddo esa novela no hace mucho. No entiende c\u00f3mo puede estar en manos de su torturador. Recuerda que la ley\u00f3 con la misma pasi\u00f3n que cree percibir en el polic\u00eda. Que casi no hizo caso a lo que ocurr\u00eda a su alrededor. Que no quer\u00eda que el libro se acabara.<\/p>\n\n\n\n<p>Al&nbsp;polic\u00eda 76635-Q&nbsp;le dej\u00f3 la novela su novio, hace una semana. No tiene mucho tiempo para leerla, pero le est\u00e1 gustando mucho. Decidi\u00f3 dejarla en el trabajo, para poder leer unas p\u00e1ginas en momentos de descanso como \u00e9ste. Sus compa\u00f1eros se r\u00eden de \u00e9l cuando ven que saca el libro del caj\u00f3n de la mesa, pues no le conoc\u00edan tal afici\u00f3n. A 76635-Q le da lo mismo. Esta novela es especial. No tiene ganas de que acabe. Es la primera vez que le sucede algo as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>A.J.C.,&nbsp;el novio del polic\u00eda, lee bastante m\u00e1s que 76635-Q. Tiene un trabajo m\u00e1s tranquilo (es funcionario de prisiones), y muchas horas en las que apenas tiene nada que hacer. Le gustar\u00eda que la afici\u00f3n prendiera en 76635-Q, porque le encanta hablar de libros (y tambi\u00e9n de pel\u00edculas), pero hasta ahora no ha tenido mucha suerte. De hecho, no sab\u00eda si iba a acertar o no con el libro, y todav\u00eda no lo sabe, ya que desde que se lo pas\u00f3 no han estado juntos. Se pondr\u00e1 muy contento cuando se encuentre con el polic\u00eda, ma\u00f1ana o pasado, porque lo primero que escuchar\u00e1 de sus labios ser\u00e1 lo mucho que le est\u00e1 gustando la novela. La consigui\u00f3 en un registro que hicieron en el Cuarto M\u00f3dulo, en una de las celdas que dejaron patas arriba.&nbsp;A.J.C. no se acuerda del nombre y de la cara del&nbsp;preso que estaba en aquella celda, ni de si le encontraron algo o no. S\u00f3lo que vio aquella novela en el estante y que, como conoc\u00eda al autor, decidi\u00f3 llev\u00e1rsela. No se arrepiente: es, sin duda, la mejor obra de ese autor.<\/p>\n\n\n\n<p>El preso de aquella celda,&nbsp;Pedro, se acuerda muy bien, sin embargo, de aquel registro, y tambi\u00e9n de otros muchos que ha sufrido anteriormente. Lo cierto es que lo del libro no le import\u00f3 tanto, ya que nunca logr\u00f3 terminarlo, pero entre sus p\u00e1ginas guardaba unas fotos de su novia, y le da rabia haberlas perdido; eran unas fotos muy bonitas, de ellos dos en Benidorm y en Alicante, y del mar. Adem\u00e1s, en aquel registro le destrozaron su televisor port\u00e1til.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella&nbsp;novia&nbsp;que aparec\u00eda sonriente en las fotograf\u00edas de Pedro no aceptar\u00eda ahora dicho t\u00edtulo: como mucho, admitir\u00eda ser la ex novia de Pedro.&nbsp;Sara Fuentes&nbsp;odia aquellos meses en los que comparti\u00f3 piso con Pedro; tambi\u00e9n odia a Pedro, o lo odiaba, ya no est\u00e1 segura: ha pasado mucho tiempo. Ahora vive, de nuevo, en casa de sus padres, y trabaja en una florister\u00eda, a media jornada. Ya no se inyecta hero\u00edna y ha dejado de cometer peque\u00f1os robos para procur\u00e1rsela. Sara ha olvidado por completo aquel libro que se dej\u00f3 cuando huy\u00f3 de Pedro, lo mismo que otras muchas cosas que abandon\u00f3 en aquella casa. Lo hab\u00eda robado en la Biblioteca Municipal y de eso precisamente&nbsp;acaba de darse cuenta el polic\u00eda 76635-Q al ver el sello de la Biblioteca&nbsp;en la esquina inferior derecha de la p\u00e1gina 111 (luego comprobar\u00e1 que el mismo sello vuelve a aparecer en las p\u00e1ginas 211 y 311). Sara intent\u00f3 vender el libro durante un par de domingos en el mercadillo de la plaza nueva, pero no tuvo suerte. Le quitaron de las manos, sin embargo, los de Michael Crichton y V\u00e1zquez Figueroa que hab\u00eda robado en el Corte Ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el libro lleg\u00f3 a la biblioteca,&nbsp;Alicia Fern\u00e1ndez de Larrea&nbsp;lo fich\u00f3 y le estamp\u00f3 el sello en las p\u00e1ginas 111, 211 y 311; tambi\u00e9n en la primera, pero Sara arranc\u00f3 \u00e9sta antes de llevarlo\u00b4a vender. Al fichar el libro, Alicia decidi\u00f3 que lo leer\u00eda, porque hab\u00eda podido hojear el comienzo, y le hab\u00eda gustado. Pero no tuvo tiempo de llevar a t\u00e9rmino aquella decisi\u00f3n. Una tarde en que volv\u00eda en coche a su casa, hicieron explotar una bomba contra un Patrol de la Guardia Civil que ven\u00eda detr\u00e1s de ella. Los guardias civiles salieron bien parados de aquella, pero Alicia qued\u00f3 gravemente herida y muri\u00f3 en el hospital cinco horas m\u00e1s tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>La participaci\u00f3n en aquel atentado es uno de los delitos que quieren hacer confesar al&nbsp;presunto terrorista&nbsp;que, sentado en una silla inc\u00f3moda, atado de pies y manos, est\u00e1 empapado en un sudor fr\u00edo. El presunto terrorista, sin embargo, ha olvidado todas las preguntas que le hacen sin cesar, y s\u00f3lo se acuerda del libro que lee el polic\u00eda. Aquella novela que tanto le gust\u00f3. Esbozando algo semejante a una sonrisa, recuerda que decidi\u00f3 comprarla porque el apellido del autor y el suyo eran el mismo. Y porque iba a tener que pasar una ma\u00f1ana entera junto al escaparate de aquella cafeter\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/02\/Zaldua-3-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2108\" width=\"183\" height=\"244\" srcset=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/02\/Zaldua-3-768x1024.jpg 768w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/02\/Zaldua-3-225x300.jpg 225w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/02\/Zaldua-3-1152x1536.jpg 1152w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/02\/Zaldua-3-1536x2048.jpg 1536w, https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/files\/2021\/02\/Zaldua-3-scaled.jpg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 183px) 100vw, 183px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 pensando en estas cosas, cuando el polic\u00eda 76635-Q cierra el libro y, desganado, hace el gesto de levantarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>&gt;=&gt;=&gt;=&gt;=&gt;=&gt;000&lt;=&lt;=&lt;=&lt;=&lt;=&lt;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Iban Zaldua,&nbsp;<em><strong>Como si todo hubiera pasado<\/strong><\/em>, pp 21-23. Libro publicado en Barcelona (Galaxia Gutenberg) en 2018.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>&gt;=&gt;=&gt;=&gt;=&gt;=&gt;000&lt;=&lt;=&lt;=&lt;=&lt;=&lt;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Les ofrecer\u00e9 el s\u00e1bado pr\u00f3ximo, en este mismo espacio, las reflexiones fruto de muchas horas de an\u00e1lisis y fruct\u00edferas discusiones en clase. Ahora hay que dejar reposar la lectura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>ANOTACI\u00d3N: <span class=\"has-inline-color has-very-dark-gray-color\"><strong>Agradezco a Iban Zaldua el permiso que me ha concedido para publicar este relato en LETRAS EN DANZA. <\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La lectura del relato de Iban Zaldua titulado&nbsp;Bibliograf\u00eda, resulta&nbsp;intrincada a primera vista, aunque les aseguro que merece la pena ser le\u00eddo&nbsp;con detenimiento una, dos, incluso tres veces. \u00bfDisponemos de tiempo? 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