{"id":509,"date":"2014-01-31T10:30:57","date_gmt":"2014-01-31T10:30:57","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/?p=509"},"modified":"2014-01-25T17:55:31","modified_gmt":"2014-01-25T17:55:31","slug":"revelaciones-iii-el-cogedor-de-acianos-y-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/2014\/01\/31\/revelaciones-iii-el-cogedor-de-acianos-y-ii\/","title":{"rendered":"REVELACIONES (III) : El cogedor de acianos (y II)"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">El ruido y ajetreo del mundo, los intereses mundanos, impiden adentrarse en el misterio de la muerte: En <strong><i>El accidente<\/i><\/strong>, (152-153) se asiste a una reuni\u00f3n social en la que un gran cr\u00edtico habla sobre un inmenso cuadro abstracto, aunque lo que m\u00e1s parece interesar a todos son las conversaciones en torno a la \u201c<span style=\"color: #0000ff\">pol\u00edtica, y al cine, y a las mundanidades<\/span>.\u201d El gran cr\u00edtico, que ha llegado tarde, excusa su retraso por un caos de tr\u00e1fico, producido seg\u00fan cuentan unos invitados, porque \u201c<span style=\"color: #0000ff\">una muchacha joven se hab\u00eda tirado desde un tercero<\/span>\u201d. La reacci\u00f3n de una invitada quien exclama que ser\u00eda por amor, es aclamada con risas. En seguida llegan los camareros con las bandejas rebosantes de comida y todos desv\u00edan hacia ella la atenci\u00f3n. En la descripci\u00f3n del contenido de las bandejas se encuentra el detalle revelador: adem\u00e1s de salm\u00f3n y froie-gras de carne rosada, viene el caviar \u201c<span style=\"color: #0000ff\">como peque\u00f1os ojos negros<\/span>\u201d. Basta con la palabra \u201c<span style=\"color: #0000ff\">ojos<\/span>\u201d para poner en cuesti\u00f3n la fiesta en la que todo se banaliza, incluso un suicidio. La fiesta mundana de este relato tiene lugar en el \u201c<span style=\"color: #0000ff\">Sal\u00f3n de Oto\u00f1o<\/span>\u201d de un gran hotel: la elecci\u00f3n de este sustantivo se asocia con la p\u00e9rdida reflejada en los \u00faltimos versos del poema<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><strong><i>En este oto\u00f1o<\/i><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #000000\">\u00bf<em>Va muriendo?<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><em><span style=\"color: #000000\">Tal mi pregunta y cavilaci\u00f3n de hombre\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><em><span style=\"color: #000000\"> en este oto\u00f1o, en este exilio<\/span>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><i><a title=\"P\u00e1gina oficial de Jos\u00e9 Jim\u00e9nez Lozano\" href=\"https:\/\/www.jimenezlozano.com\/v_portal\/informacion\/informacionver.asp?cod=96&amp;te=8&amp;idage=96&amp;vap=0&amp;npag=1\" target=\"_blank\"><strong>El tiempo de Eur\u00eddice<\/strong><\/a>,<\/i>1996, p. 18.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y es que, como dice el autor en uno de sus diarios,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201ceste mundo se mece muy a gusto en su inconsciencia y en su salsa, y no es capaz de escuchar nada. Y menos que nada, algo profundo y serio.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><a title=\"P\u00e1gina oficial de Jos\u00e9 Jim\u00e9nez Lozano\" href=\"https:\/\/www.jimenezlozano.com\/v_portal\/informacion\/informacionver.asp?cod=102&amp;te=9&amp;idage=102&amp;vap=0&amp;npag=1\" target=\"_blank\"><strong><i>La luz de una candela<\/i><\/strong><\/a>, 1996, p. 78.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una escueta interrogaci\u00f3n, expresada por un personaje que vivi\u00f3 la guerra del 36, basta para replantearse la historia tal y como aparece recogida en los manuales de Historia. El microrrelato <strong><i>El pitajuelo<\/i> <\/strong>(38-39) empieza con esta descripci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201c<span style=\"color: #0000ff\">Entr\u00f3 el hombre en la librer\u00eda y se puso a mirar los libros, pero no encontraba nada interesante hasta que dio con una historia de la guerra civil del 36 y, como vio que la gente hojeaba los libros, \u00e9l tambi\u00e9n se puso a hojearla y vio all\u00ed fotograf\u00edas que deb\u00edan de recordarle aquel tiempo porque sus gestos eran como si reconociese all\u00ed a las gentes o los hechos y los lugares. Y luego comenz\u00f3 a buscar por el libro.<\/span>\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con esta breve descripci\u00f3n nos situamos en la historia, por un lado, a trav\u00e9s del libro que el hombre hojea, y por otro lado, a trav\u00e9s de la reacci\u00f3n del personaje, el cual al no encontrar finalmente lo que busca se pregunta \u201c<span style=\"color: #0000ff\">-\u00bfY entonces?<\/span>\u201d. Asistimos despu\u00e9s al relato de lo que este hombre vivi\u00f3 durante la guerra, porque le cuenta al librero que el cura de su pueblo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201c<span style=\"color: #0000ff\">jugaba al pitajuelo y a las canicas con los chicos, pero que, cuando lleg\u00f3 la guerra civil, se las tuvo tiesas con los rojos y con los azules.<\/span>\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El lector espera que ocurra algo, pues esta \u00faltima frase est\u00e1 cargada de tensi\u00f3n. A continuaci\u00f3n aparece expresada la extra\u00f1eza del hombre y este es el argumento de lo que para \u00e9l es la verdad:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201c<span style=\"color: #0000ff\">con los que salv\u00f3 y aunque s\u00f3lo fuera por lo del pitajuelo, tendr\u00eda que tener alguna menci\u00f3n en un libro \u00bfno?<\/span>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero el librero le contesta claramente que no. El hombre sale con el sentimiento de la realidad del olvido y el lector se da cuenta de esa otra realidad presentada aqu\u00ed y que hab\u00eda estado ocultada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con frecuencia los protagonistas de los relatos son seres relegados tambi\u00e9n al olvido en nuestra sociedad. Son hombres y mujeres pobres (<i><strong>El tren, El convite, La crisis<\/strong>,<\/i> etc.) que en estos microrrelatos, ni siquiera llevan un nombre, pero en todos se convierten en el centro de atenci\u00f3n de la historia relatada. A veces se les relaciona con un oficio (<strong><i>La adivinadora<\/i>, <i>El arquitecto<\/i><\/strong>) que muestra su situaci\u00f3n desconsolada. Adem\u00e1s, est\u00e1n los seres de desgracia, invisibles para la sociedad, las \u201cpresencias divinas\u201d, que como dice el autor con palabras de <a title=\"P\u00e1gina oficial de Jos\u00e9 Jim\u00e9nez Lozano\" href=\"https:\/\/www.jimenezlozano.com\/v_portal\/apartados\/apartado.asp?te=64\" target=\"_blank\">Simone Weil<\/a>, son \u201clas m\u00e1s misteriosas y altas formas de ser hombres\u201d (<a title=\"P\u00e1gina oficial de Jos\u00e9 Jim\u00e9nez Lozano\" href=\"https:\/\/www.jimenezlozano.com\/v_portal\/informacion\/informacionver.asp?cod=108&amp;te=10&amp;idage=108&amp;vap=0&amp;npag=2\" target=\"_blank\"><strong><i>Una estancia holandesa. Conversaci\u00f3n<\/i><\/strong><\/a>, 1998, p. 46). Para Jim\u00e9nez Lozano ellos poseen un fondo de verdad trascendental, pues \u201cseres as\u00ed sostienen el mundo, la historia y el pensamiento.\u201d (1986, p. 122).\u00a0 La protagonista de\u00a0 <strong><i>La lluvia <\/i><\/strong>(p. 16), por ejemplo, es de \u201c<span style=\"color: #0000ff\">ellos<\/span>\u201d, as\u00ed se la nombra en el relato. Ella tiene 18 a\u00f1os, rie y se alegra porque la lluvia le gusta. En este\u00a0 brev\u00edsimo relato, en el que aparentemente no pasa nada, pues est\u00e1 compuesto como una descripci\u00f3n, su presencia es abrumadora: se oye su risa, su alegr\u00eda, acompasada con el rumor de la lluvia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El contraste entre dos formas distintas de estar en el mundo se muestra en varios relatos a trav\u00e9s de la presencia de ciertos objetos y de la relaci\u00f3n que los personajes establecen con ellos: En <strong><i>Objetos perdidos<\/i><\/strong> (60-61) un libro extraviado que para la protagonista, una anciana, forma parte esencial de su vida \u2013 se trata de<i> Imitaci\u00f3n de Cristo<\/i>, de Tom\u00e1s de Kempis -, es para el empleado de la oficina de objetos perdidos, un simple objeto que interesa por su descripci\u00f3n externa. Por otro lado, la <a title=\"P\u00e1gina oficial de Jos\u00e9 Jim\u00e9nez Lozano\" href=\"https:\/\/www.jimenezlozano.com\/v_portal\/apartados\/apartado.asp?te=42\" target=\"_blank\"><strong>Biblia<\/strong><\/a>, en <strong><i>La recuperaci\u00f3n<\/i><\/strong> (14-15), tiene un valor funcional, que el protagonista utiliza para recuperar la movilidad de los dedos lesionados. Los objetos, que poseen el valor que uno les otorga, revelan la forma que los personajes de estos cuentos tienen de estar en el mundo. En el ensayo <a title=\"P\u00e1gina oficial de Jos\u00e9 Jim\u00e9nez Lozano\" href=\"https:\/\/www.jimenezlozano.com\/v_portal\/informacion\/informacionver.asp?cod=110&amp;te=10&amp;idage=110&amp;vap=0&amp;npag=2\" target=\"_blank\"><strong><i>Los ojos del icono<\/i><\/strong><\/a> (p. 15) escribe el autor que<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cla relaci\u00f3n del hombre moderno con los objetos ni siquiera es de posesi\u00f3n, o tiene un car\u00e1cter personal de cualquier otra manera. Su mirada sobre ellos es neutral, su v\u00ednculo con ellos es formal, externo, de puro agrado o desagrado\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el relato <strong><i>Los c\u00e1ntaros nuevos<\/i><\/strong> (193-194) un simple c\u00e1ntaro, que para unos podr\u00eda ser un objeto decorativo y ornamental, es aqu\u00ed portador de sentido y revela una forma de estar en el mundo que es trascendental.\u00a0 Esta idea viene reforzada por la presencia en el relato de la \u201c<span style=\"color: #0000ff\">estrella errante<\/span>\u201d que ve el hombre una noche, y cuya presencia contrasta con los \u201c<span style=\"color: #0000ff\">fuegos artificiales<\/span>\u201d, que vendr\u00edan a representar el mundo moderno. Asimismo, el c\u00e1ntaro, objeto que acompa\u00f1a a los protagonistas del cuento, recuerda la materia de la que el hombre est\u00e1 hecho, como se dice en uno de los poemas del autor dedicados a los c\u00e1ntaros:<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">&#8230;el c\u00e1ntaro<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">le hablaba en silencio, en oquedad, en eco,<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">Era<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">la antigua misericordia de la greda roja<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">de que el hombre est\u00e1 hecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><strong> <i>Ausencia<\/i><\/strong>, <a title=\"P\u00e1gina oficial de Jos\u00e9 Jim\u00e9nez Lozano\" href=\"https:\/\/www.jimenezlozano.com\/v_portal\/informacion\/informacionver.asp?cod=94&amp;te=8&amp;idage=94&amp;vap=0&amp;npag=1\" target=\"_blank\"><strong><i>Eleg\u00edas menores<\/i>,<\/strong><\/a> p. 189<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">(Tercera parte del art\u00edculo publicado en la revista \u00cdNSULA, Revista de Letras y Ciencias Humanas,\u00a0 n\u00b0 741)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ruido y ajetreo del mundo, los intereses mundanos, impiden adentrarse en el misterio de la muerte: En El accidente, (152-153) se asiste a una reuni\u00f3n social en la que un gran cr\u00edtico habla sobre un inmenso cuadro abstracto, aunque lo que m\u00e1s parece interesar a todos son las conversaciones en torno a la \u201cpol\u00edtica, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":74,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17719,17905],"tags":[18072,18065],"class_list":["post-509","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comentar","category-leer","tag-jose-jimenez-lozano","tag-microrrelatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/509","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/users\/74"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=509"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/509\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":532,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/509\/revisions\/532"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=509"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=509"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=509"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}