{"id":844,"date":"2014-05-11T08:58:12","date_gmt":"2014-05-11T08:58:12","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/?p=844"},"modified":"2014-05-11T09:10:27","modified_gmt":"2014-05-11T09:10:27","slug":"el-viaje-de-jonas-iii-la-pagina-en-blanco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/2014\/05\/11\/el-viaje-de-jonas-iii-la-pagina-en-blanco\/","title":{"rendered":"EL VIAJE DE JON\u00c1S (III): LA P\u00c1GINA EN BLANCO"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: right\"><a title=\"El viaje de Jon\u00e1s (II)\" href=\"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/2014\/05\/07\/el-viaje-de-jonas-ii-espacios\/\" target=\"_blank\">(Continuaci\u00f3n)<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Claro est\u00e1 -y todos lo sabemos- que Jon\u00e1s no muere en el mar. Su ca\u00edda al agua es el comienzo de una etapa fundamental en su viaje, en su recorrido vital. En este momento de la narraci\u00f3n en el que vemos al profeta \u201cencogido en su coraz\u00f3n y en su \u00e1nima\u201d, la cita inicial que abre el libro EL VIAJE DE JON\u00c1S adquiere sentido completo:<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #99cc00\"><strong>\u00abPara una herida interior, la cosa m\u00e1s soberana del mundo<\/strong><\/span><\/h3>\n<h3 style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #99cc00\"><strong> es aceite de ballena\u00bb<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: right\">W. Shakespeare, <em>Enrique IV<\/em>, I parte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Jon\u00e1s entra en el mar profundamente afligido y apenado (\u201cherida interior\u201d). El alivio para su dolor se le ofrece en forma de olor de \u201caceite de ballena\u201d. En efecto, el lugar por donde transita descendiendo hacia las profundidades del mundo huele a sal, pescado y aceite: <i>No ve\u00eda nada absolutamente, y s\u00f3lo de vez en cuando llegaba a su nariz un intenso olor a sal, a pescado, a aceite, y tambi\u00e9n a algas marinas<\/i> (p. 83).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El espacio adonde llega Jon\u00e1s dentro del agua del mar en un recorrido descendente, <i>a lo profundo de las profundidades<\/i>, lo percibe el profeta por el olor, aunque a continuaci\u00f3n se pinta con palabras y va configur\u00e1ndose por la negaci\u00f3n: es un lugar <i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><i>donde <b>no<\/b> hay luz <b>ni<\/b> sombra, <b>ni <\/b>sonidos <b>ni<\/b> forma, <b>ni<\/b> tierra firme <b>ni<\/b> agua, y <b>nada de<\/b> criatura alguna<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(p. 87); un espacio definido entonces tanto por la negaci\u00f3n de lo que se percibe por los sentidos -vista, o\u00eddo, tacto-, como por la ausencia de seres vivientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El no-espacio material en que el profeta se encuentra, se entremezcla y combina con otro espacio inmaterial, el de los adentros de Jon\u00e1s, pues se dice que <i>le rodearon las aguas hasta el alma, le cerc\u00f3 el abismo<\/i>. Su interior se iguala a lo que le rodea en el exterior de su persona: la ausencia de formas, sonidos, tierras y aguas, se asimila al desfallecimiento en su interior, el de su \u00e1nima: Jon\u00e1s <i>perdi\u00f3 pie y no sab\u00eda ad\u00f3nde asirse<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El vac\u00edo donde Jon\u00e1s siente perder pie en sus adentros y el del espacio donde se encuentra, tambi\u00e9n tiene lugar en su mente, ya que no acierta a <i>componer ninguna idea en su cabeza<\/i> (p.83). Es m\u00e1s, Jon\u00e1s pierde la capacidad de percibir su entorno por los sentidos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"color: #800000\"><strong>&#8230; <\/strong><\/span><i><span style=\"color: #800000\"><strong>y ya los ojos no le val\u00edan\u00a0 para ver, ni la boca para gustar salobre o dulce, ni la mano para palpar \u00e1spero o suave, ni o\u00eddo para o\u00edr palabra, ni s\u00edlaba de palabra, ni letra vocal o consonante; ni llanto, ni silbido ni jadeo, ni grito; ni imaginaci\u00f3n ni memoria.<\/strong><\/span><br \/>\n<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">(pp. 88-89)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Exterior e interior, percepci\u00f3n por los sentidos o el intelecto, todo es p\u00e9rdida o ausencia, total despojamiento, es decir, ya todo es nada. Aqu\u00ed llegamos a un primer momento crucial de la novela en la trayectoria vital del protagonista. Ah\u00ed, en el fondo de la nada, en el <i>arcano de los adentros del mundo <\/i><i>cerrado con cerrojos, y sellado con sellos de lo Alto, <\/i>es donde Jon\u00e1s hace <i>memoria de YHVH, <\/i>donde le recuerda. E inmediatamente Jon\u00e1s es <i>reconstruido y sacado de la fosa donde no hab\u00eda sido ni existido<\/i>. En este momento, la primera acci\u00f3n del profeta es el agradecimiento expresado como <i>\u00a0un gran clamor de gratitud<\/i> (p. 89).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El paso de Jon\u00e1s al fondo del mar y la estancia en el lugar que no es, en la no-nada, tiene su equivalencia o correlaci\u00f3n, en el cap\u00edtulo<strong> <i>La ballena<\/i> <\/strong>de la novela de Jim\u00e9nez Lozano titulada <a title=\"El mudejarillo\" href=\"https:\/\/www.jimenezlozano.com\/v_portal\/informacion\/informacionver.asp?cod=75&amp;te=6&amp;idage=75&amp;vap=0&amp;npag=1\" target=\"_blank\"><i>El mudejarillo<\/i> (1992)<\/a>. En esta narraci\u00f3n se dice que a fray Juan (se refiere a Juan de la Cruz), protagonista de las narraciones, se lo trag\u00f3 la ballena. Se trata del cap\u00edtulo correspondiente a la etapa de la vida de Juan en la que est\u00e1 recluido en la c\u00e1rcel, donde sufre privaci\u00f3n. En la descripci\u00f3n del lugar adonde llegan ambos protagonistas \u2013<strong>Jon\u00e1s y Juan<\/strong>&#8211; hay un movimiento descendiente: <strong>Jon\u00e1s<\/strong> llega a un lugar que est\u00e1 <i>por debajo de los cimientos donde se sostiene el mundo<\/i>. A <strong>fray Juan<\/strong>, se dice expl\u00edcitamente que se lo traga la ballena, animal que<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #800000\"><strong><i>desciende a las aguas que est\u00e1n debajo del mar y a las ra\u00edces y fundamentos de la tierra que van a dar all\u00ed.<\/i><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">(El mudejarillo, p. 88)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Jon\u00e1s, por su parte, tiene <i>la <\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #800000\"><strong><i>sensaci\u00f3n de desplazarse como en una embarcaci\u00f3n<\/i> y se desliza como por un<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #800000\"><strong><i>plano inclinado como de un tobog\u00e1n de juego<\/i><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">(El viaje de Jon\u00e1s, p. 83). <i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el cap\u00edtulo titulado <strong><i>La ballena<\/i><\/strong> en <strong><i>El mudejarillo<\/i><\/strong>, Juan no aparece \u00e9l mismo como personaje que ve y siente \u2013como ocurre con Jon\u00e1s-, sino como sujeto paciente al que se lo traga la ballena (<i>Y<\/i><i>a poco de esto fue cuando a fray Juan se le trag\u00f3 la ballena &#8211;\u00a0<\/i> p. 88), y luego se dice que \u201cno qued\u00f3 rastro de Juan\u201d: se pierde presencia y luego el rastro exterior del poeta; y a continuaci\u00f3n, desaparece todo lo que es y est\u00e1 materialmente en el mundo visible que le rodea y que forma parte de su sentir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La manera en que est\u00e1 narrado el despojo y la llegada de ambos personajes a lo que no es, se plasma en ambas narraciones de forma distinta: En la novela <strong><i>El viaje de Jon\u00e1s<\/i>,<\/strong> cuando el profeta cae al agua es \u00e9l el centro de atenci\u00f3n desde el cual van desapareciendo formas y sentimientos percibidos a trav\u00e9s de los sentidos o bien porque son captados mentalmente. El mismo profeta se da cuenta de que est\u00e1 <i>dentro del vientre de la ballena del mundo<\/i> (p. 87), todo lo que no es se percibe desde la perspectiva del personaje Jon\u00e1s, quien, llegado el momento, hace memoria y clama agradecido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La desaparici\u00f3n de todo lo existente, en el caso de Juan, se presenta materialmente en la novela <strong><i>El mudejarillo<\/i><\/strong> a trav\u00e9s de un procedimiento que consiste en el despojo de palabras y letras en las p\u00e1ginas del cap\u00edtulo <i>La ballena<\/i>. Primero, desaparece la persona engullida por la ballena. Luego no queda ni rastro de ella: <i>Ni rastro de hombre.<\/i> Ni de los animales que escucha y le acompa\u00f1an:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><i>Ni rastro de p\u00e1jaro.<\/i><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><i>Ni rastro de grillo.<\/i><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><i><strong>Ni rastro de alondra.<\/strong> <\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s se presenta la desaparici\u00f3n total de objetos y sonidos relacionados con el personaje Juan:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><i>Ni rastro de papeles.<\/i><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><i>Ni rastro de <\/i>aes<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><i>Ni rastro de \u00a1ay!, ni nada.<\/i><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y ya por \u00faltimo son las mismas palabras las que van desapareciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><i>Ni rastro de nada.<\/i><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><i>Ni rastro de sombra de nada.<\/i><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><i>Ni rastro de sonido de nada.<\/i><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><i>Nada.<\/i><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><i>Ni rastro de <\/i>n<i>.<\/i><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><i>Ni rastro de <\/i>a<i>.<\/i><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><i>Ni rastro de <\/i>d<i>.<\/i><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><i>Ni rastro de <\/i>a<i>.<\/i><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><i>Nada.<\/i><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right\" align=\"right\">(El mudejarillo, pp. 88-89)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El siguiente cap\u00edtulo de esta novela se titula: <strong><i>Ni rastro de nada<\/i><\/strong>, (p. 90) y el cap\u00edtulo completo es una <span style=\"color: #0000ff\"><strong>p\u00e1gina en blanco<\/strong><\/span>. El poeta no solo ha desaparecido de la narraci\u00f3n, de la historia de su vida en la novela; tambi\u00e9n ha desaparecido f\u00edsicamente del libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La p\u00e1gina en blanco es el arcano de los adentros del mundo, el no-espacio vivido por Jon\u00e1s y Juan, a partir del cual ambos hacen memoria del mundo. Los dos protagonistas utilizan<span style=\"color: #000000\"> la palabra<\/span>, despu\u00e9s de salir de los arcanos del mundo, para <strong><span style=\"color: #0000ff\">pintar con palabras<\/span><\/strong>. Juan lo hace en el cap\u00edtulo <i><strong>Canciones<\/strong><b>,<\/b><\/i> donde<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"color: #99cc00\"><strong><i>ten\u00eda mucha prisa en decir lo que hab\u00eda visto y o\u00eddo en poder de este monstruo el tiempo que le hab\u00eda estado paseando por su vientre, que era un laberinto de muchas y maravillosas cosas y de versos de amor y de una fuente, un jard\u00edn, una noche.<\/i><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">(El mudejarillo, pp. 96-98)<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">(Continuar\u00e1)<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Continuaci\u00f3n) Claro est\u00e1 -y todos lo sabemos- que Jon\u00e1s no muere en el mar. Su ca\u00edda al agua es el comienzo de una etapa fundamental en su viaje, en su recorrido vital. En este momento de la narraci\u00f3n en el que vemos al profeta \u201cencogido en su coraz\u00f3n y en su \u00e1nima\u201d, la cita inicial [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":74,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18050,17719,18056,18055,17905],"tags":[18072,18063],"class_list":["post-844","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-analizar","category-comentar","category-comparar","category-explicar","category-leer","tag-jose-jimenez-lozano","tag-mas-que-palabras"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/844","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/users\/74"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=844"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/844\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":885,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/844\/revisions\/885"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=844"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=844"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.fu-berlin.de\/letrasendanza\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=844"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}