Proyecto de campo: Apuestas para el cuidado comunitario en la ciudad. Experiencias de colectivos y fundaciones desde sus prácticas de cuidado en Santiago de Cali

Planeación del proyecto de investigación de campo

La investigación parte de mi interés por indagar en el tema del “cuidado” en Colombia haciendo énfasis en los procesos sociales y comunitarios en un contexto político donde el presidente Gustavo Petro desde el 2022 puso en su plan de gobierno fortalecer el tejido y la organización popular en Colombia para transformarla en potencia mundial de la vida. En septiembre de 2023 decidí orientar mi investigación de campo hacia el “cuidado” para dar continuidad a mi estudio previo sobre las incidencias de jóvenes adultos en la sociedad civil desde el Paro Nacional del 28 de abril del 2021, donde uno de los principales resultados fue la estrategia de cuidado del otro como modo de resistencia frente a las injusticias y la desigualdad social. En octubre de 2023 formalice el proyecto de investigación con el acompañamiento de mi tutora en marco del perfil de género de la Maestría de Estudios Latinoamericanos.

Desarrollo de la investigación

Con la llegada a Santiago de Cali, Colombia comencé a buscar nuevamente contacto con los actores sociales, colectivos y fundaciones que conocí en el año 2021 cuando hice mi investigación sobre la protesta social. Muchas de estas iniciativas nacieron a raíz del Paro Nacional y se formalizaron o estructuraron sus procesos en diferentes territorios de la ciudad con enfoques en la salud mental, el alimento, la economía solidaría y la pedagogía desde las artes. En los siguientes meses, la metodología de la investigación creativa aplicada en este proyecto me llevó a ir a los colectivos y fundaciones, llegar a los territorios para sentir y percibir y volver a participar y acompañar las actividades, tener conversaciones con los líderes y participantes y pensar juntos el cuidado desde sus prácticas, para finalmente retornar a la pregunta de cuáles son las apuestas para construir el cuidado comunitario en Santiago de Cali. Este proceso no ha sido lineal, bien como lo afirma la investigación creativa como epistemología del sur, ha pasado un proceso en forma de un espiral de ir y volver sobre la experiencia, la comprensión y el conocimiento. En seguida contaré de forma resumida cómo este proceso se ha vivido a lo largo de los seis meses.

En octubre de 2024 me enfoque en comprender la situación y el contexto socio-político sobre el tema del cuidado. Diferentes reuniones y conversaciones con actores en distintos territorios de la ciudad me permitieron encontrar diferentes experiencias en relación al cuidado antes y después del Paro Nacional 2021. La búsqueda de material digital, impreso, audiovisual sobre el Estallido Social 2021 y los procesos posteriores me brindaron un panorama amplio donde se encontraba un mayor número de comedores comunitarios, huertas comunitarias, y distintas prácticas que estaban relacionadas con mi tema de investigación, no solo a nivel local sino a nivel nacional. Justamente me encuentro con la creación del Ministerio de Equidad e Igualdad, una entidad estatal bajo la dirección de la Vicepresidenta Francia Marquez la cual está construyendo el Sistema Nacional de Cuidado que tendrá tres objetivos: redistribuir, recompensar y representar el trabajo de cuidado. Es importante comprender que en este Sistema Nacional de Cuidado la clave será la corresponsabilidad de los cuatro actores en la provisión de los cuidados: el Estado, el sector privado, las organizaciones comunitarias y los hogares.

En noviembre la búsqueda por teorías acerca del cuidado me llevó a indagar por las dos vías; primero haciendo la lectura y el análisis desde la perspectiva de género sobre el capital y el cuidado, llegar a la economía del cuidado y a la organización social de cuidado. La segunda vía me llevó por teorías del cuidado comunitario en América Latina, abarcando sobre todo saberes y prácticas desarrolladas por mayores y mayoras quienes llevan sus conocimientos desde la ruralidad a los territorios urbanos.

En diciembre la tarea principal era consolidar los antecedentes en los pilares del Sistema Nacional del Cuidado, las 5R en el reconocimiento de los trabajos de cuidado junto con las investigaciones en clave al cuidado comunitario para definir el estado del arte y centro de interés que motiva esta investigación a buscar las apuestas y aristas para pensar y contribuir al cuidado comunitario en la ciudad de Cali.

Los meses de enero y febrero destiné a estructurar los momentos en la metodología de la Investigación Creativa para planear los cuatro encuentros en los territorios con los tres colectivos y fundaciones sobre sus prácticas de cuidado.

En marzo la consolidación de la información, las visitas y encuentros con los colectivos y fundaciones y la organización de materiales fueron las principales responsabilidades para cerrar esta etapa de la investigación de campo para llevar materiales, instrumentos y borradores de texto al proceso de escritura y elaboración de la tesis de grado al haber tomado la decisión de registrarla el 30 de abril en la oficina de registro académico.

Desarrollo de competencias

Esta investigación de campo me ha permitido ganar competencias en diferentes áreas:

Área conceptual: Investigar en el tema del cuidado me ha llevado a un tema crucial desde los inicios de la teoría feminista y los estudios de género dónde la principal crítica a la no remuneración de los trabajos de cuidado ha sido el desconocimiento de su importancia para el éxito de la sociedad capitalista. La desigualdad en temas de género y socio-económico en la actualidad aún radican en la división sexual del trabajo pero también en la externalización de los trabajos de cuidado. En el trabajo conceptual, el momento de comprender que el cuidado comunitario aporta otro pensamiento y una lógica distinta en la convivencia y las responsabilidades por el cuidado, me mostró la importancia de indagar y centrar la investigación en favor de contribuir al conocimiento sobre el cuidado comunitario.

Área metodológica: La Investigación Creativa busca co-crear y tejer diferentes metodologías como la IAP, la cartografía social, las narrativas, y al co-crear humaniza, poniendo en el centro el territorio y los sujetos que lo habitan haciendo énfasis en descubrir la conexión de cuerpo-territorio. Considero de suma importancia aplicar esta metodología -creada para el empoderamiento de las comunidades- en el tema del cuidado porque entrega herramientas para estructurar y reconocer las prácticas de cuidado de los territorios.

Área investigativa: La Investigación Creativa me permitió conocer de forma distinta el rol de ser investigadora, al reconocer que es el territorio el que convoca al proceso de investigación y que es la pedagogía del acompañar la que propicia la escucha y el habla con la comunidad, lo que caracteriza el modo y la manera de hacer investigación.

Área experiencial y comunicativa: Desarrollé mis competencias de comunicación con diferentes grupos poblacionales y descubrí desde el relativismo cultural que no hay universalidad en los valores y formas de vivir el cuidado sino que son fruto de la historia particular de cada comunidad, por eso muestran solo una opción de vida y convivencia de la humanidad.

Experticia científica regional

La realización de la investigación de campo en Santiago de Cali me permitió seguir tejiendo una red social en base a la solidaridad con los procesos comunitarios y como investigadora ganar experiencia de indagar en el tema del cuidado que tanto mueve a las personas que voluntariamente brindaron su participación activa y comprometida. Hoy me considero mediadora, compañera y artista en la investigación creativa que ha podido aprender generar conocimiento con la comunidad para que ellos decidan sobre su proceso de transformación.

Autora: Kathrin Stella Pauli (2024)

Mi investigación de campo en Colombia: Dos lados de un proceso

Del lado de allá

 “Ab ins Ausland”. Lo escuché desde el primer día de la maestría en octubre de 2018. Entonces llevaba apenas unos días viviendo en Berlín, cada cosa era nueva y no conocía a nadie. ¡Lo último en lo que podía pensar era en irme de nuevo! En todo caso no tenía nada claro que hacer en mi tercer semestre. Los siguientes meses pensé en toda clase de destinos: Portugal, Argentina, México, Francia; incluso decidí que era más fácil no decidir nada y simplemente quedarme en el LAI hasta terminar la maestría. Por suerte, en Berlín la vida es rápida y agitada. Pasados algunos meses ya tenía ganas de viajar de nuevo. Cuando decidí irme, las deadlines para el Direktaustausch ya había quedado atrás hacía meses, y una práctica no me interesaba.

La decisión vino al final del segundo semestre, el verano de 2019, cuando conocí a excombatientes de las FARC en un evento del LAI y me enteré que tenían un proyecto turístico en la zona rural de la Guajira. Era uno de los proyectos que forman parte de su proceso de reincorporación. Tenían tarifas y planes ya establecidos que incluían hospedaje comida y transporte en una zona de reincorporación.  Solo tenía que decirles cuanto tiempo quería estar allí y ya prácticamente todo estaría arreglado. Solo tenía que llegar.

Me di a la tarea de escoger un tema de tesis. La reincorporación de las FARC no es un campo poco estudiado así que no era fácil escoger algo original, y sobre el cual ya tuviera conocimientos. Cambié tres veces mi tema de investigación (incluidos marco teórico y preguntas de investigación) antes de sentirme satisfecho. Fui puliendo la metodología con calma entre octubre y enero en los seminarios WiPra y Entographische Forschungsmethode. También, visité a mis Betreuuer*innen constantemente, quienes me daban consejos sobre cómo aplicar los métodos escogidos y comentaban mis entregas. En esos cuatro meses de campo escribí, revisé, corregí y reformulé mi Exposé por lo menos diez veces.

Para la estadía en Latinoamérica en tercer semestre es cuasi obligatorio aplicar a PROMOS, como estudiante del LAI las posibilidades de obtener financiación son buenas. A principio de febrero todo estaba listo, volé a Bogotá y, después de una corta estadía con mi familia, viajé a La Guajira.

Del lado de acá

Estuve un mes en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) Pondores, ubicado en las faldas de la Serranía del Perijá. Este es uno de los 24 ETCR que se dispusieron por todo el país para que los ex miembros de las FARC dejaran sus armas y empezaran una nueva vida como civiles. En 2016, antes de la dejación, este lugar estaba habitado solo por un puñado de campesinos/as. Ahora es un poblado de cerca de 500 personas contando exguerrilleras/os y sus familias. Es diariamente visitado por funcionarios del gobierno, organizaciones internacionales, y esporádicamente, por periodistas e investigadoras/es sociales. No esperaba llegar a sentirme tan extraño en un lugar de mi propio país y a la vez tan parte de él.

El tema de mi investigación fue el ‘trabajo reproductivo’, concepto que describe una labor tan importante como invisibilizada social y económicamente. Específicamente me centré en entender de qué manera el cuidado de niños y niñas menores de 5 años se relacionaba con las oportunidades que tienen hombres y mujeres para acceder a educación, empleo y actividad política. Según la teoría, esperaba encontrar la escena típica: mujeres cuidadoras y hombres proveedores. La investigación, sin embargo, me confrontó con una realidad mucho más compleja y fascinante. Encontré una comunidad que da mucho valor a la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres. Me sorprendió el nivel de organización social; una auténtica y admirable experiencia de gestión comunitaria.

Durante las primeras dos semanas hice etnografía focalizada tomando nota en un diario de campo sobre lugares, horarios y personas encargadas del cuidado de niños y niñas, así como de otras actividades cotidianas de los/as excombatientes. Con esto me inserté un poco en su día a día y entendí “cómo funcionaban las cosas allí”. El resto del tiempo apliqué entrevistas. Accedí con esto a los relatos autobiográficos que abarcaban el tiempo desde la entrega de los fusiles hasta el presente.

Mi cotidianidad se desarrollaba más o menos así: A las siete de la mañana desayunaba. Era un plato fuerte, pensado para el trabajo físico. A partir de las 9 salía de mi cuarto con una libreta a hacer apuntes para mis observaciones, caminaba por todo el pueblo o me sentaba a traspasar mis apuntes al diario de campo; así hasta el almuerzo. A la una de la tarde el calor superaba siempre los 36° y era mejor buscar sombra para no sufrir insolación. Entre la 4 y la 6 había corte de energía, los ventiladores no andaban y el pueblo entero salía a abanicarse en las rústicas aceras frente a sus casas. Era el momento perfecto para hacer entrevistas. Otros días a esta hora salía a caminar por los alrededores del campamento para aprovechar ‘la fresca’ antes de que se hiciera oscuro. Al volver la cena estaba la servida y las duchas comunitarias, ocupadas. El día acababa temprano. A las 8 ya la mayoría descansaban frente al televisor. No era raro, sin embargo, que el billar siguiera poniendo música y vendiendo cerveza hasta la madrugada. Cuando acepté que, los fines de semana, el ruido del lugar no me dejaría dormir, decidí utilizar la oportunidad para hacer amigos.

Luego de ese mes quise viajar por el Caribe para disfrutar algo de mis vacaciones antes de volver a Berlín, pero entonces llegó el Coronavirus. Dos días después de salir de la Guajira el país entró en cuarentena y mi vuelo de regreso se pospuso indefinidamente. Había planeado una estadía de 12 semanas en total. Mientras escribo esto aún sigo varado en Bogotá y no sé exactamente cuándo volveré a Alemania. El consuelo es que cuando lo haga será con nuevas experiencias y amigos/as para el recuerdo, y ganas de estar de nuevo en la Serranía del Perijá.

Anderson Sandoval.

Bogotá, 25 de abril de 2020

Forschungsaufenthalt in Kolumbien

Ich entschied relativ schnell und intuitiv, dass ich das 3. Semester in Form einer Forschungsreise absolvieren wollte. Für mich war es die ideale Art, sich eigenständig einem Thema zu nähren und es zu erforschen. Ich war mir sicher, dass ich so außergewöhnliche Erfahrungen sammeln würde – ich wollte die Herausforderung annehmen, ohne die Stütze einer
Organisation oder Universität.

Die Arbeit, mir ein ungefähres Thema für die Masterarbeit zu suchen, stellte sich als relativ unkompliziert dar, da ich mir im Vorhinein unterbewusst im Klaren war, was das Thema beinhalten sollte und zwar die Ex-FARC-EP-Kämpferinnen. Ich setzte mich mit vielen Professoren zusammen, um das Thema zu präzisieren bzw. um mir Ratschläge einzuholen. Der Kampf durch viele Sprechstunden lohnte sich und eine Dozentin des LAI gab mir die Möglichkeit mich mit verschiedenen Organisationen und Einzelpersonen in Verbindung zu setzen, um so an mögliche Kontakte und Interviews heranzukommen. Bis dato hatte ich eine Ex-FARC-EP-Kämpferin, die bereit war, sich mit mir zu treffen und mir anbot weitere Kontakte zu vermitteln, wenn ich in Bogotá wäre. So fiel mein Reiseziel auf Bogotá, Kolumbien.

Ich plante meine Forschungsreise für 2 ½ Monate, in der Hoffnung, dass sei genügend Zeit, um einen Einblick in die Thematik zu bekommen und vier bis sechs Interviews führen zu können. Im Nachhinein stelle sich heraus, dass 2 ½ Monate das Mindeste an Zeit war, da doch oft alles anders kommt, als man es denkt. Ich bereitete mich inhaltlich sehr auf diese Reise vor, ich erstellte im Vorhinein einen Fragenkatalog für die Ex-Kämpferinnen, überlege mir einen Einführungstext, um meine Person und Vorhaben vorzustellen und ich entwickelte eine Einverständniserklärung, sodass meine Interviewpartnerinnen und ich rechtlich abgesichert sind. Mein Vorhaben der Reise lag nun dabei, stichprobenartige Leitfaden-Interviews zu führen, um einen Einblick in die Guerillazeit zu bekommen und vor allem aber dabei die Rolle der Frau während und danach der Guerilla zu
untersuchen.

Relativ schnell ergab sich mir die Möglichkeit eines Zimmer in einer Wohngemeinschaft in Bogotá, alles funktionierte wie am Schnürchen, bis ich dann tatsächlich vor Ort war und mich an die Interviews bzw. auf die Suche nach weiteren Ex-Kämpferinnen machte. Ich redete mit vielen Leuten und erzählte ihnen von meinem Thema, in der Hoffnung, so an weitere Kontakte zu gelangen, was dann tatsächlich auch geschah. Durch das Wohnen mit einem kolumbianischen Pärchen ergaben sich weitere Kontakte zu beispielsweise der politischen Partei „FARC“. Ich denke die offene Haltung gegenüber Land, Leuten, Kultur, Politik und vielem weiteren, ist der Schlüssel zu einer erfolgreichen Reise in ein fremdes Land.

Ich konnte über viele Ecken Kontakte knüpfen und schlussendlich nach knapp 3 Monaten Aufenthalt, führte ich insgesamt sechs Interviews mit Ex-Kämpferinnen, zusätzlich bot sich mir die Möglichkeit, zwei weitere Frauen zu treffen und zu befragen, die sich stark mit den Themen Friedensforschung, Gender und bewaffneter Konflikt auseinandersetzten. Auch wenn man noch so gut vorbereitet ist, kann ich nun mit hundertprozentiger Sicherheit sagen, dass sich alles nochmal verändern wird. Aber das ist es, was die Reise spannend bleiben lässt. Meinen Fragenkatalog beispielsweise habe ich nach dem ersten Interview nochmal stark bearbeitet, bzw. habe Fragen hinzugefügt und einige auch weggelassen. Ich denke, man kann sich nicht perfekt auf solch einen Aufenthalt vorbereiten. Ich konnte mich bloß so vorbereiten, mit einer offenen Haltung den Menschen und Situationen gegenüberzutreten. Doch hilfreich waren die Vorbereitungen in der Hinsicht schon, sodass ich so einen ungefähren Plan hatte, den ich während der Zeit verfolgen konnte.

Es gab natürlich auch schwierige Momente, beispielsweise in den Interviewsituationen, die hier erwähnt werden sollten. Ich versuchte, jedes Interview als neue Erfahrung zu sehen, denn jedes Interview hatte seine ganz besondere und individuelle Marke. Es kam vor, dass die Frauen mein
Vorhaben nicht verstanden haben bzw. es nicht verstehen wollten und es ihnen unangenehm war über ein solch fragiles Thema ihrer Vergangenheit zu sprechen, andererseits kam es auch vor, dass mit vollem Enthusiasmus berichtet wurde und ich als Interviewerin kaum sprach bzw. Fragen stellen konnte. Eine Gemeinsamkeit ist jedoch bei jedem Interview zu erkennen und zwar die Unpünktlichkeit meiner Interviewpartnerinnen. Bei jedem Treffen wartete ich mindestens eine halbe Stunde auf sie, doch ich denke, dass dies alles Situationen sind, an denen man wächst und die zu einer solchen Reise dazugehören. Weitere schwierige Momente können auch damit zusammenhängen, dass ich weder in einer Organisation noch in einer Universität untergebracht war und ich praktisch mein eigener Chef war. So hatte ich zwar die Freiheit, jeden Tag so zu gestalten, wie ich es wollte, doch die Freiheit, kann einem auch im Weg stehen, in dem Sinne, dass man eigenständig agieren muss und keinen geregelten Tagesablauf hat, wie
wenn man in die Uni oder zur Arbeit geht. Ich nutze die Möglichkeit auf Eigenständigkeit und gestaltete meine Tage so, in dem ich versuchte mit so vielen Menschen wie möglich zu sprechen, um weitere Kontakte oder Ratschläge zu bekommen. Dann bereitete ich mich inhaltlich auf die Interviews vor, in dem ich viel dazu las und mir Museen, Ausstellungen und
Veranstaltungen zu der Thematik in der Stadt ansah.

Ich bin stark an der Eigenständigkeit gewachsen und habe in vielen Situationen versucht, mich unabhängig zu machen, denn ich war ja alleine unterwegs und da braucht es ein gewisses Maß an Unabhängigkeit. Das war die wichtigste und für mich bedeutendste Eigenschaft, die ich auf
dieser Reise mitnehmen konnte und sich zugleich als große Herausforderung dargestellte. Alleine sein, mit sich zu sein und damit einverstanden zu sein – Für mich einer der schwersten Aufgaben, die ich aber meisterte und mich im Nachhinein sehr bereicherte. So konnte ich für
mich Wichtiges dazu lernen und gleichzeitig für meine Masterarbeit neue Erkenntnisse gewinnen können. Ich bin dankbar für den Willen, der mich damals antrieb, die Reise in das wundervolle Land anzutreten und würde sie jedem weiterempfehlen!

Von Viola Steffens

SPO 2013