Letras en danza

Lengua y Literatura en Español

ACASO USTED TAMBIÉN Sobre Los divinos, de Laura Restrepo

Me convierto en cómplice del autor y co-autores del crimen si leo la última novela de Laura Restrepo “Los divinos” (Alfaguara, 2018) – basada en hechos reales – y me quedo tranquila de brazos cruzados esperando “al día en que todos los hombres, a la par con las mujeres, se manifiesten en las calles contra el feminicidio», como reza la dedicatoria de esta última novela publicada por la escritora colombiana. Me convierto en cómplice porque, como el narrador de la historia, Hobbit, formo parte del universo cultural al que él recurre una y otra vez en su tejido narrativo para ilustrar sus reflexiones, para orientarse en el maremagnum de dudas, para ubicarse en un mundo en el que ESE crimen hace tambalearse y perder cualquier referencia a SER humano.

(La continuación del artículo se puede leer cliqueando aquí. )

EL AGUA, LA SED

El calor del estío en estas últimas semanas nos invita a centrar nuestra atención en un elemento, el agua, y una necesidad, la sed. Descubrimos con asombro varios pasajes literarios donde el agua adquiere vida propia y la sed desata la imaginación. Ilustramos las citas literarias con hermosas fotos de Karsten Wittenbecher en las que el agua viste a la planta sin ocultar nada de su cuerpo. Así dejamos estas LETRAS EN DANZA en quietud, contemplación y reposo hasta el otoño.

Me paso mucho tiempo mirando el agua, y no sé qué es

Esta es la cita de Santa Teresa que encabeza el libro de poemas de Antonio Carvajal titulado MIRADAS SOBRE EL AGUA (Ediciones Hiperión, Madrid, 1993).

© Karsten Wittenbecher

La sed no se pregunta por el ser del agua. Necesita ser calmada, colmada y provoca estas imágenes:

Y en la sed se le aparece el agua en todas sus imágenes: agua de hontaneda delgada y virgen;  agua despedazada por los berrocales; agua de rambla, con guijas tibias de sol y adelfos rojos;  agua celeste de albercón;  agua de pozo,  que siempre está esperando nuestra mirada;  agua de surtidor,  que sube soltándose entera en cada gota [… ]; agua hacendosa de molino; agua que se aprieta en los alcorques; agua de lluvia;  agua de la peña a la boca como una miel mordida en la bresca… 

Gabriel Miró, Años y leguas[1928], Libro RTV 69, Madrid 1970, pág 90.

………..

En la página 18 del libro de Antonio Carvajal citado al comienzo de esta entrada del estío berlinés, el poeta enlaza estas palabras – evocando versos de Heine sobre el río Genil – en los tercetos finales del soneto: 

……………

Das Herz hat seine Liebe. ¡Qué ironía

tener el alma demudada y fría, 

evocar un poema en otra lengua

y ver que el agua por su cauce sigue

y que caudal tan alto lo consigue

porque la nieve de los montes mengua!

© Karsten Wittenbecher

………….

Y así dialoga el señor Ahmed con Juan de Yepes en el capítulo “La noria de Mancera” de la novela de José Jiménez Lozano, El mudejarillo (Ed. Confluencias, 2019, p. 217):

……………

— El agua, ¿eh? – dijo el señor Ahmed. 

– El agua – dijo Juan. 

– El agua es así de esquiva y absoluta y, como diga que no sube, no sube. Hay que entenderla – explicó el señor Ahmed. 

…………

Con estas palabras del señor Ahmed, personaje ficticio pero cercano por su sabiduría, sencillez y buen hacer, nos despedimos hasta el otoño.

María Jesús Beltrán

Freie Universität Berlin

Institut für Romanische Philologie

EL CUERPO Y LA PALABRA

Me ocurre con cierta frecuencia – desde finales del siglo pasado -, que cuando sé que una o un estudiante ya no formará parte de mis grupos, porque termina sus estudios o ya ha alcanzado los créditos y el nivel correspondiente a sus objetivos, siento nostalgia de lo irrepetible. Cada caso es particular y personal. Único. Podría dedicar un apartado en estas LETRAS EN DANZA para rememorar la huella que dejan en mí como profesora algunas*os estudiantes. 

Una forma de reunir la separación y distancia es abordar otro tipo de contacto, diferente al que impone el aula y las jerarquías interiorizadas. Estas LETRAS EN DANZA se prestan para seguir hablando e intercambiando pareceres. 

He acompañado a Andrea Valentina Bouras en mis cursos de lengua desde que empezó a estudiar en la Freie Universität en octubre de 2019. Entró con un considerable nivel de español. Habla con fluidez varias lenguas, por biografía familiar y por sus estudios y estancias en el extranjero. Después de terminar y superar con éxito máximo sus exámenes en mis cursos, le propuse escribir un comentario sobre una entrevista a Belén Gopegui que habíamos estudiado juntas. Charlamos paseando por Berlín para aclarar algunas cuestiones.

Les ofrezco a continuación el texto que ella ha escrito para estas LETRAS que hoy DANZAN al ritmo de espacios televisivos graduados no solo por la presencia escénica, sino sobre todo por la palabra justa y certera: Belén Gopegui, en la entrevista de LATE MOTIV, se abre paso de forma discursiva entre dos hombres que, como un paréntesis, intentaban emparedarla con sus frases. 

Les recomiendo que antes de leer las líneas siguientes escritas por Andrea Bouras, vean (y en especial escuchen) la entrevista cliqueando aquí. Después del comentario de Andrea sabrán ustedes a ciencia cierta a qué grupo de espectadores pertenecen. 

María Jesús Beltrán

LATE MOTIV Belén Gopegui. ‘Quédate este día y esta noche conmigo‘ 

Como mujeres, y especialmente como mujeres tímidas, tenemos que ocupar el espacio que nos corresponde e intentar dejar una marca. En su primera entrevista en televisión nacional Belén Gopegui utiliza el hueco que le conceden los moderadores del programa LATE MOTIV y asume la dirección del espacio necesario para explicar su punto de vista. 

Para comentar esta entrevista, podría hablar de las innumerables veces que los dos hombres no la dejan hablar, de las pocas preguntas abiertas que le hacen, de la machoexplicación u otros aspectos negativos y muy notables de la entrevista, pero decidí centrarme en el aspecto más importante para mí: su toma de posición y la impresión que deja la escritora. 

Al comienzo de la entrevista ella deja claro que es una persona tímida, creándose así un ambiente más agradable, reduciendo las expectativas puestas sobre ella por parte de Quique Peinado, que la presenta al principio del programa, y, en general, por la imagen creada por las demás personas entrevistadas en televisión que suelen ser extrovertidas. 

Durante la entrevista está muy silenciosa, sonríe tímidamente y su lenguaje corporal (su/s mano/s entre sus piernas, su espalda inclinada que la hace parecer aún más pequeña) deja entender que se siente por lo menos un poco incómoda. Cuando hablan los hombres (prácticamente entre ellos) ella los mira y escucha atentamente. Al principio le plantean algunas preguntas, pero la interrumpen muy rápidamente cuando intenta contestar. Tan pronto como Quique Peinado le hace una pregunta abierta, ella contesta y, aunque su timidez es visible, se pone seria, habla de su libro y presenta su punto de vista con fluidez. Las demás preguntas que le hacen son muy abiertas y complejas, mas ella las contesta de manera segura y directa, y ellos escuchan y la dejan hablar. 

Más adelante aprovecha el tiempo que le dan para explicar a los dos hombres que no tienen que hablar por ella y para presentar su punto de vista acerca de los temas anteriores ilustrados por Quique Peinado que habló sobre ella sin dejarla hablar. Por fin presenta su libro desde su perspectiva e incluso interrumpe al moderador para desarrollar su posición (acerca del humor como resistencia).

Una gran ventaja es el hecho que al final de la entrevista Belén Gopegui habla más, por lo que el público se queda con la impresión que ella sí pudo presentar su punto de vista, a pesar de los intentos de los hombres de llevar la conversación entre ellos. Para los espectadores que no se dieron cuenta de las interrupciones y las pocas palabras que dice, ella llama la atención sobre ese aspecto y para aquellos que sí se dieron cuenta espero que también hayan podido apreciar las respuestas interesantes de esta mujer.

Andrea Valentina Bouras

Estudiante de HISPÁNICAS de la Freie Universität Berlin

In Memoriam VI: Amistad que dura más allá de la muerte

En el capítulo VI titulado EL EMBARCADERO de la novela EL VIAJE DE JONÁS – que ya comentamos en estas LETRAS EN DANZA -, el protagonista se encuentra en Jope, a la espera de poder embarcarse. Paseando por esa ciudad portuaria descubre maravillado la casa de los baños públicos: “Era el edificio un octógono que se remataba en una cúpula”. Un encargado o bañista que ve a Jonás interesado, le ofrece visitar las termas pues según quienes 

“habían corrido mundo decían que eran los más maravillosos baños que existían, y las paredes conservaban algunas inscripciones y pintadas o grafitti, que el encargado aseguró que se respetaban porque eran poemas muy hermosos.”

Entonces, el encargado muestra a Jonás la “incisión de unas letras”, cuyo significado el profeta desconoce. Algo que me interesa destacar antes de comentar ese grafitti cincelado en piedra, es el lapso entre la pregunta de Jonás sobre su significado (“¿Qué quieren decir?”) y la respuesta del encargado que emite silabeando comenzando con un “Dice”. Estamos ante un intervalo discursivo que traduce el silencio necesario para “recordar”

“El encargado se rascó la cabeza, como para avivar la memoria, pidió un instante de tiempo para recordar …”

Ahí nos encontramos en un espacio donde se recupera un saber perdido, o enredado entre neuronas. Este silencio reviste especial importancia por lo que recupera. El silabeo de las palabras trasluce un arcano y dice así:  

En invierno y en verano, cerca o lejos; hasta la muerte y más allá

La inscripción la explica el bañista aclarando que se trata de un poema de un amante, hablando con un amor ausente. Jonás, parece tan afectado que se mantiene callado “con la boca abierta” y “conmovido”. Solo alcanza a comentar más tarde que es muy hermoso. Así es.

Acertar con el significado de estas palabras me resulta delicado. Cuando en el pasado me atascaba con cuestiones textuales en los libros de José Jiménez Lozano, me dirigía a él por carta o más tarde por correo electrónico, para que me aclarara mis dudas. Siempre contestó sacándome de mi desconocimiento.

Aquí y ahora solo me queda el recuerdo de su vera amicitia

En casa de Don José Jiménez Lozano, febrero 2019

En lo alto de la escalera labrada de la Universidad de Salamanca, encontramos un relieve que representa a un joven que va descalzo y muestra su corazón al desnudo. Según la explicación de don Luís Cortés Vázquez, que fue mi profesor de Francés Medieval en Salamanca, esta imagen representa la Vera Amicitia. En ella aparecen dos filacterias: una en lo alto donde se lee INVIERNO Y VERANO. En la inferior leemos las palabras MUERTE Y VIDA. 

GENTE ROTA

Leer Tiempo muerto (2017), novela corta de Margarita García Robayo, resulta incómodo y aun así engancha, interesa, vincula, inspira: Presenciamos la imagen congelada del desmoronamiento de un matrimonio y percibimos las manchas de una diáspora (latinos en EEUU). Irreversibles. La familia con la que lidiamos en la lectura, está compuesta por Lucía, su esposo Pablo, y los 2 hijos comunes, mellizos, Rosa y Tomás. Su residencia habitual es New Haven, un espacio en el que, en la percepción de Lucía, uno puede convertirse en “un punto indistinto en el paisaje frondoso y civilizado” a poco que se descuide. Un lugar donde mezclarse significa “desaparecer”, algo que -y este es un centro existencial de la protagonista- a ella no le importa; New Haven es un hábitat donde cada cual está “a lo suyo” (p. 110) donde no hay nada “roto ni virulento” (p. 111) como en Colombia.

ELLA

Lucía experimenta su existencia situada en un hueco, un espacio vital donde se deja llevar por inercia, por ejemplo, al asumir que “[S]u vida estaba llena de cenas importantes que no servían para nada” (p. 146). La protagonista vive a regañadientes consigo misma, es más, parece que todo lo hace contra su voluntad, pero lo hace: escribir artículos para la revista Elle, comer, abrazar fuerte a sus hijos, emborracharse, meterse en el agua del mar hasta casi perder la conciencia. Y, sobre todo, pensar. Su vida se asemeja a un gruñido anímico y mental.

Ahora bien, con su pareja no actúa, pues ni ella ni su esposo mueven ficha para cambiar algo de su descalabrado matrimonio: están asentados en un “tiempo muerto que ninguno se ha dignado a remover” (p 54). Las únicas escenas de sosiego y silencio, que contrastan con la mayoría de situaciones donde se plasman retazos de vidas rotas, son aquellas en las que Lucía contempla el mar, abrazada a sus hijos: con ellos dos a sus costados se levanta y se cierra el telón. De ahí que podamos afirmar que ese “tiempo muerto” de la protagonista que se nos ofrece en la lectura se enmarca en un fragmento de espacio temporal anímico ubicado en la Tierra al borde de un mar. Aunque en realidad, Lucía no reside en ningún lugar identificable geográficamente, ni es su deseo arraigarse a ningún sitio concreto. Solo se pertenece a sí misma en su vacío de relación vinculante con el mundo.

ÉL

Pablo, su esposo, colombiano, es un individuo destartalado. Una ruina de sí mismo. Trabaja como profesor en una secundaria que “pretendía favorecer a la comunidad hispana. Todos los chicos hablaban español. Inglés también. Pero mal. Ambos idiomas terriblemente mal” (p. 31). Marido, padre, profesor, amante convulsivo de vecinas, drogadicto, alcohólico. La afirmación del médico de confianza de la familia lo retrata: un “fiestero de puta madre” (p. 16).

Pablo, en un rincón apartado de su escasa voluntad, pretende buscar sus raíces volviendo a su patria mental, atrapándola con las palabras metidas en una novela. Reconoce que su deseo es dejar las clases y dedicarse solo a escribir, pero en el trazo vital que abarca la novela este personaje también se encuentra en un punto muerto: ni avanza ni retrocede. Vive al lado de sí mismo, encenagado, “llevaba cerca de un año escribiendo una novela sobre una isla colombiana donde había vivido parte de su infancia” (p. 14). Él, al contrario de su esposa, sí que se siente arraigado a Colombia –“patria lejana” (p. 43) y aguanta –“sobrevive”- en los EEUU. Vive -transita- por la vida familiar con un desinterés pasmoso por sus hijos, por su mujer, quien pone a los pequeños como parapeto entre ambos quedándose ella con la mayor parte de sus vidas. Los consejos de Lucía o no llegan a Pablo o le sobrepasan. Desea crearse un destino de escritor, pero no hace nada fundamental para llevarlo a cabo. Su tía Lety -mujer hacendosa, empresaria, pragmática, con un hobby que la arraiga al mundo: el bingo-, le comenta lacónica después de leer el manuscrito de su novela: “¿Tú quieres volver, Pablito? ¿Es eso lo que te pasa?” (p. 53). La novela es el hilo que le une a sus raíces pues según él “un hombre sin raíces es un hombre muerto” (p. 41). La visión de su Colombia, la de su infancia es a todas luces lo que lo mantiene a flote, le facilita la supervivencia.

LOS HIJOS

Han nacido en Estados Unidos. Hablan indiferentemente español e inglés, son “bellos, avispados y extraños” (p. 29). Rosa se sorprende de que haya venezolanos en Miami y le pregunta a su madre por qué no viven en Venezuela. Cuestión cuya respuesta queda en el aire y hace pensar en su propia familia migrante en EEUU.  En ningún pasaje de la novela se ofrece etiqueta alguna a esta familia: ni colombiana ni estadounidense. Están los cuatro en Tiempo muerto. En un limbo de identidades nacionales.

Tomás revela una facilidad exuberante por retener palabras inusuales: pterodáctilo, guayaba, shitty place (p. 76). Como la propia voz narrativa cuando emplea -siempre en el contexto argumental de Lucía- términos inusitados del tipo: voces ríspidas (p. 9), para referirse al sonido de la lengua rusa; ácido muriático; o el neologismo “proxemia”, refiriéndose a la mirada de Lucía sobre la gestualidad de Cindy, la niñera: “su sentido de la proxemia era la de un perro faldero” (p. 12). Lucía necesita distancia. La importancia que para ella tiene la expresión verbal de sus hijos se refleja no solo en sus quejas cuando dice que resulta trabajoso que los niños construyan frases largas (p. 29). También en sus conversaciones es obvio que fomenta la capacidad imaginativa de su hijo varón. Este se inventa historias y “sabe palabras. Es un pequeño adulto. Y es tan parecido a ella”. En cuanto a su hija, más interesada por el deporte y los deportistas, Lucía se alegra de que Rosa haya incubado una “rebeldía fabulosa”. Sin embargo, hay algo que diferencia fundamentalmente a las generaciones: Si sus hijos asumen la lengua inglesa como algo natural, propio, ella, la madre, se excluye conscientemente en el ámbito de esa lengua, no porque no la domine, sino porque no forma parte intrínseca de su estar en el mundo. Cuando ella se dirige a un fan de su hija (se trata de un tal David Rodríguez, “tercera generación de dominicanos en Estados Unidos”) y le pregunta si se tomaría una foto con ellas (Lucía y su hija), piensa que el joven nieto de dominicanos no habla “ni gota de español”. Cuando le repite la misma pregunta en inglés, “se excluye, dice “the girl”, refiriéndose ya solo a su hija, la llama “the girl”. ¿Por qué hace eso?” (p. 61). ¿Es una inercia no querer involucrarse en la lengua inglesa? Creo que no. Creo que es consciente de que ella no cuaja en el mundo anglosajón. Lucía pertenece a sus palabras: Su vínculo a la lengua, a su lengua materna, que es el español, es su patria, que es eso “que se muda contigo” (p. 113).

También se traslada con uno mismo el sabor primigenio, el que se lleva consigo desde la infancia. Cuando cocina comida “calórica y grasienta”, pasando por alto dietas y curas de salud, todos comen en abundancia y disfrutan: “Es el día que se siente más querida. Es el día que se siente su madre y su abuela” (p. 65). Palabras originales (del origen hispanohablante), comida primitiva (de los orígenes de aquellos países de Latinoamérica por donde pasaron sus padres) son sus herramientas sensitivas de ubicación terrestre. El resto en su vida es parálisis. Y contemplación.

EL HORIZONTE

Cuando al final de la historia se encuentra de nuevo sola con sus hijos en una playa mirando hacia el horizonte se adueña de ese pequeño espacio de arena húmeda que ocupan. Y ¿qué es lo que hace? Respirar. Su única forma de arraigarse. El aire del arraigo. Pide a sus hijos que respiren también en cuatro tiempos, para elevar sus pulsaciones, y porque quiere “limpiarlos, llenarlos de oxígeno, preservar sus corazones.” Pero ellos se niegan y se alejan. La siguiente actividad de los mellizos es el negocio insertado en el juego -la ilusión- infantil. Rosa, que es quien más se afianza en la tierra agarra una caracucha (flor ornamental) y se la ofrece a Tomás, su hermano, por siete dólares. Este hace el gesto de sacar dinero del bolsillo y le reta: “Tengo cinco”. Están anclados en el terreno que pisan.

Lucía representa aún y todavía la pertenencia a su pasado, porque ante esta últimísima escena de la novela “Piensa en la ambición inútil de fijar momentos”, es decir, acumular experiencia, hacerla consciente allá donde se encuentre. Por el contrario, sus hijos, ya están instalados en otra esfera: la más pragmática del presente. Allá donde estén, actúan. 

Según Lucía es necesario “aprender a orientarse”, parece que eso es lo que importa. En esta novela corta del desarraigo, la orientación de la mirada de la protagonista es literalmente el horizonte, una línea inexistente que divide dos elementos coexistentes en un mismo espacio: La esencia del migrante. Esa persona que se ha movido, ha salido de su hueco y co-existe.

María Jesús Beltrán Brotons

(Este artículo se publicó por primera vez en la revista online CULTURAL RESUENA, en diciembre de 2019)

ANOTACIONES, un microrrelato de Alberto García Avilés

Presentamos este último fin de semana de julio de 2020 un microrrelato del escritor y profesor Alberto García Avilés, Director del Departamento de Ciencias Sociales y Humanas en la Universidad Miguel Hernández de Elche, mi ciudad natal. Le agradezco desde Berlín que nos haya permitido copiar aquí su texto. 

Anotaciones se publicó en su libro titulado Dos minutos: microrrelatos, editado por EIUNSA en 2008. 

126 palabras dan mucho de sí en nuestras clases de lengua española en la universidad, aunque estoy segura de que se podrían difundir también en institutos de secundaria donde se aprende el español como segunda (o tercera) lengua extranjera.  

Ofrezco a continuación del texto original algunas sugerencias que podrían servir de acicate para preparar una unidad didáctica.

Anotaciones

Desde que comenzaron a vivir juntos, Andrea le dejaba a Jorge notas muy breves que garabateaba en una libreta. Como no coincidían hasta la noche, ella se aseguraba de recordarle ciertos asuntos. La relación de las últimas notas es la siguiente:

-Acuédate de comprar una barra.

-Riega los geranios, cariño.
-Compra plátanos y pescado.
-En la tintorería están las camisas.
-Te ha llamado Aurora.
-Imprime los billetes de tren.
-Recoge los análisis.
-Trae pan.
-Saca el lavaplatos.
-No queda leche.
-Riega las plantas.
-Recoge la cena.
-La TDT no funciona.
-No vengo a cenar.
-Acuérdate de recoger tus análisis.
-Las plantas están mustias.
-Llegaré tarde.
-Vuelvo el lunes.
-No me esperes despierto.
-Me he ido a vivir con Luis. Tus análisis siguen en el médico.

Autor: Alberto García Avilés

PREGUNTAS PARA RESPONDER EN FORMA DE APUNTES: 

1. Qué pasa: A través de la recopilación de unos papelitos (anotaciones) se cuenta la última etapa en la vida en común de Andrea y Jorge.

2. Dónde pasa: En la casa que comparten.

3. Cuándo pasa: En un periodo de tiempo indefinido.

4. A quién le pasa: A una pareja.

5. Desde qué voz se cuenta: En el primer párrafo en tercera persona del singular (no se conoce la voz narradora) y en las anotaciones es la voz de Andrea. 

6. Características de los elementos léxicos: Vocabulario de la vida doméstica normal y corriente; mucho uso de imperativos.

7. Cómo es el final: Refleja que ella cambia de domicilio y de él no se sabe nada.

8. Qué dice el título en relación con el resto: Anotaciones es la forma de comunicación usada entre los protagonistas. 

COMENTARIOS

Se trata de un microrrelato compuesto por dos partes: al comienzo hay un pasaje en el cual se introduce a los personajes y el hecho abordado en el microrrelato: el punto de partida de la convivencia, expresado en la forma verbal del pretérito simple o indefinido (comenzaron a vivir juntos) y circunstancias en la convivencia de la pareja expresadas en pretérito imperfecto (Andrea le dejaba a Jorge notas …. Como no coincidían hasta la noche, ella se aseguraba …); esta primera parte concluye con la presentación en presente de la última fase de convivencia:  La relación de las últimas notas … 

La segunda parte del texto de ficción está compuesta exclusivamente por la transcripción de notas que la protagonista ha dejado a su novio en su hogar común. A través de este original recurso de ficción se traza el desarrollo de la vida de los dos en sus últimos tiempos como pareja.

En este nano-universo de ficción reflejado a partir de las frases de Andrea se vislumbra el derrumbe de la relación, en la cual parece obvio que es ella quien lleva la voz cantante. Jorge permanece en la penumbra del silencio. 

APUNTES: Estos son algunos de los apuntes que proporciono a mis estudiantes antes de analizar y comentar el texto: 

Diferenciamos los significados y usos de palabras como: anotación, apunte, nota, glosa, comunicado, aviso. 

Aclaramos el error común en Alemania en el que se confunde el sustantivo apunte con noticia (Notizen). 

Asimismo, comentamos algunas características de comportamientos del siglo XXI que pueden extraerse del microrrelato: 

1.- Vivir juntos: modo de convivencia, (comentamos la palabra compuesta alemana Lebensabschnittspartner). 

2.- notas breves: la brevedad en la comunicación privada se refleja en twitter, chats, etc. 

3.- todo el día fuera: estancias cortas en el hogar común; ciudades dormitorio; distancias largas entre lugar del trabajo y hogar, etc. 

4.- ella le recuerda a él algo y no al contrario. 

5.- tintorería: las camisas ya no se lavan en casa, se llevan a la tintorería. 

6.- billetes del tren que se imprimen en casa. Antes se iba a una agencia de viajes o a la estación a comprar los billetes. Ahora se hace todo desde el ordenador privado. 

7.- análisis de sangre: los médicos piden muchos análisis antes de diagnosticar (técnica en laboratorios)

8.- lavaplatos: los electrodomésticos llenan la casa. Antes se lavaba la vajilla a mano.

9.- TDT (Televisión Digital Terrestre) 

Por último, una de las cuestiones que nos facilitan hablar de la comunicación actual interpersonal surge a partir de esta pregunta: 

¿Por qué crees que este microrrelato podría reflejar una etapa concluida en el campo de la comunicación interpersonal? 

En mis clases comparamos esta forma de comunicación escrita (Anotaciones) con algunos micro-filmes en los cuales se presentan situaciones – absurdas algunas de ellas – de comunicación en la pareja a través de redes sociales. Mi experiencia es que este tema resulta muy atractivo y motivador. 

María Jesús Beltrán, Lectora de español en el Departamento de Románicas de la Freie Universität Berlin

Secretos ……… a voces

La aportación de este fin de semana en LETRAS EN DANZA es tan sencilla -un enlace – como enriquecedora.

En un incipiente canal en YouTube, Andrea Pešková y Ariadna Benet nos regalan explicaciones contundentes sobre Interferencias fonético/fonológicas del alemán en el ELE (Español Lengua Extranjera). Estas dos especialistas nos ofrecen una intervención audiovisual que recomiendo a toda persona cuya lengua vehicular sea el alemán y esté aprendiendo el español: Vean, pero sobre todo escuchen, percibiendo diferencias, tomando apuntes, para después seguir investigando…

Titulo esta entrada de hoy Secreto …… a voces, orientándome en la acepción número 7 del sustantivo secreto que leemos en el diccionario de la RAE: En algunas cerraduras, (léase, la boca) mecanismo oculto, cuyo manejo es preciso conocer de antemano para poder abrirlas.

Agradezco a mis colegas de la Universidad de Osnabrück y de la Universidad de les Illes Balears esta aportación que ustedes pueden disfrutar cliqueando aquí: Interferencias fonético/fonológicas del alemán en el ELE.

CIERRE DE OPERACIÓN

En estas LETRAS EN DANZA leímos hace unas semanas un poema de Itzíar López Guil publicado en VALORES NOMINALES en Ediciones de La Discreta, Madrid, en 2014. Destaco aquí, de aquella entrada, el comentario de Marina H. que dice así:

El salto de valla me resulta inconcebible como experiencia. Uno es víctima, y por tanto la palabra se le presenta siempre puesta después del desastre; o uno es superviviente (incluso de lo que nunca le tocó vivir) y, por tanto, siempre habla de alguna manera de lo que viven otros. Los otros pueden ser los yoes ficcionales. Pienso que esos dos lados de la valla están siempre presentes porque todo instante puede ser el del peligro. Puede que no llegue, y nos quedemos a este lado de la valla. Puede que llegue y estemos al otro lado, sin saber muy bien cómo hemos saltado. Lo hicimos. Estamos ante otra valla. La del lenguaje y la de la vida, supongo.

Sí. Eso es.

Estamos llegando al final del semestre universitario alemán en el que por primera vez en la historia las clases se han impartido en su totalidad de forma virtual: a través de pantallas. Hayamos saltado vallas o no, siempre estaremos ante una u otra. Nos quedan la palabra y el silencio. También cierta actitud de resistencia que recoja y reúna reflexión (reflejos, como escriben a veces estudiantes en sus textos: un bello error de léxico).

Cerramos esta operación del semestre corona con el análisis prometido del poema de Itzíar López Guil y algunos retazos de comentarios …

El poema titulado “Cierre de operación”, de la catedrática de Literatura Española y poeta, Itzíar López Guil, publicado en el libro “Valores nominales” (Madrid, 2014), presenta la acción de saltar la frontera vallada que separa Europa de África en uno de los exclaves españoles del norte de este continente.  

La expresión “cierre de operación”, que compone el título, es utilizada normalmente en dos ámbitos: el comercial y el militar. Una operación comercial constituye una negociación que cuando se concluye, se dice que se cierra. Este cierre permite conocer el resultado económico de un periodo determinado y cuantificar las ganancias o las pérdidas. En alemán se dice Geschäftsabschluß. Una operación también puede desarrollarse en el ámbito militar. En este caso se trata de una planificación de carácter logístico que se lleva a cabo con un objetivo definido. Cuando se termina la operación y se hace balance se habla de “cierre de operación“. 

Este poema está estructurado en cinco estrofas de diferente forma y longitud, que no siguen un modelo preestablecido, ni cumplen ningún tipo de rima. En algunos versos la última palabra se interrumpe, se corta, y sigue en el verso siguiente. 

Se aprecia cierto ritmo creado por varias figuras literarias como, por ejemplo, el paralelismo en el uso de las negaciones y el contraste de orden (primero/último): “No eres el primero que se arriesga. Tampoco eres el último en llegar”; la repetición del mismo  conector: “Por eso hay una valla y vigilancia”, “Por eso, cara a cámara enfrentados […]”; así como las aliteraciones “valla y vigilancia”, “cara a mara”, “tratando de trazar tu crucecita en la pizarra”.

El yo póetico dirige la palabra a un tú poético que procede de fuera del espacio geográfico del yo poético (“Naces fuera del mapa”), y presenta el recorrido realizado desde un lugar remoto en el continente africano (“surcando la malaria y la guerrilla”) hasta llegar a la frontera y saltar la valla vigilada

Ambos sujetos son anónimos. Sin embargo, el tú se asimila a otros seres semejantes a él “No eres el primero que se arriesga“, se le califica como “soñador“ y se le describe como hambriento: “tiza del hambre“. 

La perspectiva de quien presenta la situación es mediática, es decir, el recorrido descrito se enmarca en una “pantalla” y va acompañado de comentarios ajenos al yo poético (“Nos dice el reportero en las noti-/cias”). 

El léxico utilizado se asocia por un lado con la guerra: guerrilla, valla, vigilancia, afilar, alambre, ingenio, crucecita; y por otro lado, con elementos representativos de una sociedad occidental: reportero, noticias, progreso

Un aspecto relevante del poema es que su apariencia parece reflejar lo que describe: Corres un año y medio (verso 1) se refleja en la longitud de la primera estrofa. La valla del verso 8 también la proyecta el verso mismo, ya que se encuentra entre la primera estrofa y el resto del poema, como una valla

In Memoriam V

Y a veces se sentaba allí a la sombra con su gata, que era muy lista y conocía a los amigos del señor Ahmed desde lejos, en cuanto los veía venir por el camino a la puerta del corral, que daba a las huertas y estaba siempre un poco entornada.

–      ¡Buenos días, señor Ahmed!- decía el niño.

Y contestaba el señor Ahmed:

–      ¿Qué dice el perillán? 

Y allí se estaban un rato en silencio, viendo lavarse la cara a la gata o mirando a algún gorrioncillo, o las sombras que hacían los alabeos de la cal en la pared; y luego ya decía el niño:

–      ¡Hasta luego señor Ahmed!

–      ¡Hasta luego perillán!

José Jiménez Lozano, El mudejarillo, págs. 35-36.

Fragmento elegido por Martina Negredo, Soria (España).

In Memoriam IV

En mi última visita a casa de don José Jiménez Lozano, en Alcazarén, fui acompañada de dos buenas amigas: Begoña y María Jesús. Ellas querían conocer a don José, que nos atendió con su esposa Dora. Estoy hablando del invierno de 2019. Hace unas semanas les pedí que eligieran un fragmento de alguna obra del escritor con quien estuvimos conversando toda una tarde. Pues bien, María Jesús Paredes Casado fue la primera que me envió esta primera cita, que algunas personas de mi entorno laboral han tenido la amabilidad de traducir: al alemán, francés e italiano. Gracias a todas ellas.

… Y cerca de la terraza, bajando unos escalones, estaba la alcoba de Sara; pero Abram dormía muchas noches en la terraza misma, cuando le llegaba el sueño mientras miraba las estrellas y las iba uniendo y ensartando con unos hilillos de plata en su imaginación, tal como de niño había aprendido a hacerlo en Ur. Dibujaba con ellas un carro de cristal tirado por onagros de orejas muy tiesas, y chacales con ojos de zafiro, o un águila o una grulla de alas inmensas y negras, y sus plumas de plata enmohecida. Pero, sobre todo, sartas inacabables de cuentas relucientes para colocar en el cuello y en los brazos, o en los tobillos de las mujeres….

José Jiménez Lozano, Sara de Ur, p. 10.

… In der Nähe der Terrasse, ein paar Treppenstufen tiefer, war Saras Schlafzimmer. Abram aber, schlief oft auf eben dieser Terrasse, wenn ihn dort der Schlaf überkam, während er sich die Sterne ansah und diese in seiner Vorstellung auf dünne Silberfäden reihte. So, wie er es als kleiner Junge in Ur gelernt hatte. Er zeichnete mit ihnen einen Wagen aus Kristall, der von Onagern mit weit aufgestellten Ohren gezogen wurde, Schakale mit saphirfarbenen Augen, einen Adler oder Kranich, mit riesigen schwarzen Flügeln, dessen Federn aus schwarz-angelaufenem Silber waren. Vor allem aber unendlich viele Schmuckbänder, aus aneinander gereihten, glänzenden Steinchen, für Hals und Arme oder für die Fußgelenke von Frauen…

Traducción de L.A. y A.B. (Aufbaumodul 3 Sommersemester 2020)

… Et près de la terrasse, en descendant quelques marches, se trouvait la chambre de Sara; cependant Abram dormait nuit après nuit sur cette même terrasse, quand le sommeil le gagnait peu à peu alors qu’il regardait les étoiles en les unissant les unes aux autres, les enfilant avec de minuscules fils argentés surgis de son imagination, comme il avait appris à le faire lorsqu’il était enfant à Ur. Il dessinait avec elles un chariot de cristal tiré par  des onagres aux oreilles très rigides, des chacals aux yeux de saphir, un aigle ou une grue avec d’immenses ailes noires et un plumage d’argent moisi. Mais surtout des chaînes infinies de perles brillantes pouvant orner le cou et les bras, ou les chevilles des femmes …

Traducción de N.B. (Aufbaumodul 2 Sommersemester 2020)

… E vicino alla terrazza, scendendo dei gradini, c’era la stanza da letto di Sara; però Abram tante notti dormiva proprio su quella terrazza, quando arrivava il sonno mentre guardava le stelle e nella sua immaginazione le univa e le infilava con dei fili d’argento, esattamente come da bambino aveva imparato a fare a Ur. Disegnava con esse un carro di cristallo trainato da emioni con le orecchie rigide, e sciacalli con occhi di zaffiro, o un’aquila o una gru con delle ali immense e nere, e le sue piume d’argento ammuffito. Però, soprattutto, una sfilza infinita di perline luccicanti da porre sul collo e sulle braccia, o sulle caviglie delle donne …

Traducción de A.B. (Aufbaumodul 3 Sommersemester 2020)