Letras en danza

Lengua y Literatura en Español

¡Qué vestidos!

¿De dónde procede la influencia o el impulso a la hora de decidir qué ponernos sobre la piel para cubrir o dejar al descubierto nuestros cuerpos? ¿Del estado de ánimo? ¿De la temperatura? ¿Del color, la forma, la textura? ¿De la tarea laboral que vayamos a desempeñar, el entorno social y la convención, la actividad que nos proponemos realizar, la indiferencia o aprovechamiento ante el hecho mismo de tener que cubrirse? 

Un poco de todo, supongo. 

La urdimbre del texto de esta entrada la he tramado de tal forma que encajen dos piezas. La primera de 1929 en alemán (saldrá pronto publicada en español); la segunda de 2015, pensada, escrita y publicada en español. Son dos fragmentos literarios que me han inspirado estos días y que quiero sacar al escaparate de estas Letras en Danza berlinesas.

Mi interés gira en torno a la mirada hacia el texto en el que se describe el atuendo de los personajes, su posible significado y, como siempre, su textura: la disposición y orden de los hilos-palabras. Un ejercicio muy simple, pues se trata de mirar el texto casi como observando el armario repleto de ofertas para endulzarnos o arruinarnos el día.

El primer texto que deseo presentar hoy está escrito por Vicki Baum y lo extraigo de un breve ensayo literario suyo de 1929 que lleva por título Die Mütter von morgen – die Backfische von heute. Hace unos días disfruté de la posibilidad de comentar y traducir en equipo este texto del alemán al español en el taller online de traducción literaria del CIAM, Soria, bajo la dirección de la profesora Isabel García Adánez. 

Vicki Baum, escritora y periodista austriaca, vivió aquí en Berlín de 1926 a 1931, año en que emigró a los EEUU. Reflexiona sobre cómo era su madre y cómo la educó a ella misma: con las ideas y prejuicios del siglo XIX. Después la autora habla de sí misma, de su rebelión contra todo aquello que rezuma burguesía; de su juventud – alrededor de 1905 -, imbuida por las lecturas de Nietzsche e Ibsen. Y, por último, presenta con una fina ironía cómo son y se desenvuelven sus propios hijos adolescentes, cómo actúan y cómo piensan hacer frente al fenómeno del matrimonio, la maternidad y la crianza. 

El texto Las madres del mañana y las jovencitas de hoy no tiene desperdicio y se empieza a disfrutar a fondo cuando lo lees despacito y pensando: cuando te pones a traducirlo (o a intentarlo) y descubres sus hilos finos, la ironía bordada blanco sobre blanco (Svetlana Geier dixit), apenas perceptible. En cualquier caso, aquí les dejo el anuncio de su próxima publicación en la Editorial La Uña Rota, de Segovia, de manera que estén atentos a partir del próximo otoño. ¡Quienes asumen la traducción son verdaderas profesionales!

El pasaje que me interesa comentar hoy está al principio del ensayo. La escena se abre con estas palabras: 

Als meine Mutter sich verlobte, war sie achtzehn Jahre alt.

Cuando mi madre se prometió, tenía dieciocho años.

A continuación, se presenta a la madre a través de una fotografía en la que se la ve acompañada por dos tías de la escritora, algo más jóvenes que su propia madre. 

… Rechts von meiner Mutter lehnt an einer samtbezogenen Balustrade Tante Eugénie, links Tante Helene …

… A la derecha de mi madre, aparece Tía Eugénie apoyada en una balaustrada cubierta de terciopelo, a la izquierda Tía Helene …

Ignoramos dónde se encuentran las tres hermanas, cómo es el espacio de su entorno, solo se menciona esa balaustrada (Balustrade), elemento arquitectónico que podría formar parte tanto de un balcón o terraza como de una escalera. O estar hecha de cartón piedra en el estudio del fotógrafo, como vemos que ocurre, por ejemplo, en el decorado de esta fotografía tomada hace un siglo en Alicante: 

En el texto alemán de Vicki Baum se dice que sobre la barandilla o antepecho reposa una tela de terciopelo, con lo cual tendríamos ocasión de hablar también de cómo decoramos no solo cuerpos sino los elementos arquitectónicos. Pero no lo vamos a hacer, aunque me gustaría escribir, claro está, de esto y de la fotografía de mi propia abuela María Gonzálvez, y su hermana Teresa – dos de cuatro hermanas – vestidas o más bien disfrazadas, como ustedes las acaban de ver y yo no deseo comentar. 

Sigamos leyendo el texto de Vicki Baum: 

da sitzt sie zart und großäugig.

La madre de la narradora está sentada (da sitzt sie) y la escritora habla de su aspecto delicado, de sus ojos grandes (zart und großäugig). 

Volvamos ahora al sur de los Pirineos y bajemos mentalmente de nuevo hasta Alicante. Aquí tienen ustedes una fotografía de grupo. Seis mujeres – ¿reconocen a dos de ellas? – y tres hombres rodean a una jovencita formando piña cóncava a su alrededor:

¿Qué adjetivos les pondrían a las expresiones de las siete mujeres que aparecen en esta fotografía, también centenaria? ¿Y qué decir de ellos?

Saltando de nuevo al texto de Vicki Baum, caminamos más o menos bien. Pero enseguida se me queda enganchada la uña en uno de los hilos: 

da sitzt sie zart und großäugig und ganz steif vor Würde auf einem Stuhl

Würde significa, literalmente, dignidad. Y ganz steif, muy rígida; con lo cual diríamos, literalmente, que está sentada con una dignidad rígida. 

¿Que por qué me he quedado enganchada? ¿A qué se debe el tropiezo? No es que no entienda las palabras; de hecho, podemos traducir perfectamente este pasaje poniendo algo así como: 

aparece sentada con mucha dignidad, con aspecto delicado, ojos grandes y la espalda muy recta

Mi traspié se ha producido al encontrar relacionada la dignidad con la rigidez (ganz steif vor Würde)

Eso es todo, pero ya es mucho:

¿Se la percibe digna porque está sentada muy recta?

¿Es esa la cualidad intrínseca y a la vez aparente de la dignidad? 

Veamos los entresijos: En este contexto, el decoro, la excelencia, el realce de la persona se debe – es evidente – a las ballenas y al peinado. En serio: la madre de la narradora está sentada muy recta debido a las alargadas láminas de metal insertadas en su corsé, que le impiden hasta pensar; ni hablar de una respiración adecuada. La pobre: tief einatmen… Respiración profunda, ¡ni por el forro!

Ay, respirar. Miren ustedes a esta señora inclinada como la torre de Pisa y con los pulmones en un puño íntimo e intrínseco: 

Sigamos con el texto alemán: Su peinado – me refiero ahora al de la madre de Vicki Baum – también la lanza físicamente a las alturas: 

Auf dem Kopf trägt sie eine Türmchenfrisur

Lleva un peinado recogido en forma de torrecilla 

… que casaría con este aderezo tan español casi in-soportable:

Por lo demás, la austriaca lleva las manos cubiertas con unos guantes finos, largos, de Suecia, y por atrás se ve un polisón que le confiere algo de brío a su figura. Con lo cual deducimos que el brío es un postizo vital y que se ubica en la parte trasera del cuerpo. 

Fijémonos ahora en las miradas: Revisen ustedes fotos de antaño, de sus antepasados y observen … ¡qué seriedad! 

Quienes eran retratados – porque se lo podían permitir – solían mirar fijamente al objetivo de la cámara fotográfica, serios, conscientes, impávidos, ¿como en esos millones de fotos que nos arrebatan la mirada (y el tiempo) en las redes sociales hoy en día? Fotos-imágenes de personas conscientes de que las vamos a mirar – en milésimas de segundo -, y que para eso y por eso se ponen así y ahí. A ser posible con atuendos agujereados, des-cosidos, remendados, recortados, embrollados, o simplemente casi sin atuendos, encogidas las telas hasta su mínima expresión.  

Demos ahora un salto al siglo XXI:

En el segundo fragmento de hoy, los personajes ignoran el objetivo de nuestras miradas (cámaras) de lectores: están absortos reconociéndose el uno al otro. Ausentes del mundo en su propio mundo: Un hombre y una mujer. Llevaban años relacionándose solo por internet a través de la palabra (primero en un chat, luego en correos electrónicos y mensajes de texto). Esta que les copio es la escena en la que se ven por primera vez:

Enfrentan sus miradas, se observan de arriba abajo.

Ella lleva una falda negra de seda, una sencilla camiseta verde y unas sandalias del mismo tono. Él viste un pantalón de lino, polo de manga corta, una americana también de lino, zapatos de piel con la puntera levemente estrecha. 

Sara Mesa, Cicatriz

¡Una maravilla de sencillez, precisión y cercanía! ¡Para qué ilustrarlo! El texto se sostiene por sí mismo. Personajes anónimos y vestidos, tanto ella como él. Llamémosles como a aquella primera pareja mencionada en el Génesis: ¡Gracias Eva, gracias Adán! Después de vuestras vacaciones en el paraíso, tuvisteis que cubrir vuestros cuerpos, lo cual, con el paso del tiempo nos ha enriquecido enormemente y ha alimentado el tejido plástico y textual, y este otro más directo – más pegado a la piel – del ser humano. 

María Jesús Beltrán Brotons (García Gonzálvez)

Tags: ,

Der Beitrag wurde am Samstag, den 22. Mai 2021 um 20:28 Uhr von Maria Jesus Beltran Brotons veröffentlicht und wurde unter Allgemein, ANALIZAR, COMENTAR, COMPARAR, EN OTRAS LENGUAS, EXPLICAR, LEER abgelegt. Sie können die Kommentare zu diesem Eintrag durch den RSS 2.0 Feed verfolgen. Sie können einen Kommentar schreiben, oder einen Trackback auf Ihrer Seite einrichten.

Schreibe einen Kommentar

Captcha
Refresh
Hilfe
Hinweis / Hint
Das Captcha kann Kleinbuchstaben, Ziffern und die Sonderzeichzeichen »?!#%&« enthalten.
The captcha could contain lower case, numeric characters and special characters as »!#%&«.